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OAXACA, Oax. 15 de agosto de 2026.- El riesgo para la libertad de expresión no está únicamente en la censura directa, sino en crear condiciones que lleven a periodistas y ciudadanos a guardar silencio por miedo a las consecuencias, advirtió Mariana Calderón Aramburu.
La directora general del Consejo Nacional de Litigio Estratégico señaló que procedimientos penales, civiles o administrativos pueden producir un efecto inhibitorio sobre quienes participan en el debate público.
Durante el conversatorio El futuro de la libertad de expresión, realizado en el ITAM, explicó que este fenómeno es conocido como chilling effect.
“Es cuando yo me callo, yo determino, yo elijo callar”, explicó al describir el temor a enfrentar una denuncia, un proceso judicial o una sanción por expresar una opinión.
Calderón identificó diferentes factores que actualmente pueden afectar la libertad de expresión en México, comenzando por la estigmatización de periodistas y voces críticas desde posiciones de poder.
También mencionó leyes penales con conceptos amplios, mecanismos administrativos, dependencia económica de los medios respecto de la publicidad oficial y la inseguridad que enfrenta la prensa.
Advirtió que incluso instrumentos creados para proteger derechos legítimos pueden convertirse en mecanismos restrictivos cuando su diseño resulta desproporcionado.
Puso como ejemplos regulaciones relacionadas con derechos de las audiencias, violencia política en razón de género o conductas en entornos digitales.
Calderón sostuvo que la protección de las audiencias no debe construirse mediante restricciones a la libertad de expresión.
Recordó que este derecho tiene una dimensión individual, que permite a una persona expresarse, pero también una dimensión social que garantiza a los demás recibir información y formar sus propias opiniones.
Consideró que frente a información cuestionable debe favorecerse más información y, cuando corresponda, mecanismos como el derecho de réplica.
También rechazó la idea de un Estado paternalista que determine qué deben pensar las personas o cómo deben interpretar la información que reciben.
“El debate aquí es cómo potencializamos el derecho de todas y todos a recibir cualquier tipo de información”, sostuvo.
Calderón consideró necesario poner especial atención a normas que, aun sin establecer censura explícita, generen temor suficiente para modificar decisiones editoriales o impedir la publicación de información.
En el conversatorio participaron también Leopoldo Maldonado, relator especial de la ONU para la Libertad de Opinión y Expresión, y Pedro Vaca, relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH.
El encuentro fue realizado el 13 de agosto por el ITAM y ARTICLE 19, con Martha Tudón como moderadora.