
Detienen en Jalisco a El Cromo, líder criminal ligado al CJNG
COLUMNA DESCOMPLICADO
El suministro de agua potable de buena calidad para la Zona Metropolitana de Guadalajara parecía ser un tema controlado, principalmente por la expresión triunfalista del anterior gobernador, Enrique Alfaro, de que la ZMG tenía agua de calidad garantizada para los próximos 50 años.
Sin embargo, la llegada de agua sucia y contaminada a las casas de las y los habitantes de la ZMG elevó la tensión a un grado insostenible, pero también hizo evidente una cadena de negligencias que atraviesa, al menos, cuatro sexenios.
Actualmente, el lago de Chapala aporta el 63% del total del agua que se suministra a la ZMG; el resto proviene de pozos subterráneos (19%), la presa Calderón (17%) y manantiales (1%).
De Chapala a Guadalajara hay dos sistemas de abastecimiento. El primero es el Sistema Antiguo de Abastecimiento, a cielo abierto, que aporta el 44% del agua de la ciudad. Empezó a operar en 1956 y utiliza el cauce del río Santiago. Pasa por la presa derivadora Corona, en Atequiza; avanza por el canal de Atequiza; continúa hacia la presa La Caldera y, finalmente, el agua es bombeada hacia el canal de Las Pintas, ubicado en tres municipios: Tlaquepaque, Tlajomulco y El Salto.
Ese sistema es el causante del problema actual de agua contaminada en la ZMG. Al ser un canal abierto de casi 100 kilómetros, presenta graves problemas de evaporación, tomas clandestinas y alta contaminación por descargas urbanas e industriales.
El otro sistema de abastecimiento es el Primer Acueducto Chapala-Guadalajara, cerrado, que aporta el 19% del agua de la ciudad. Empezó a operar en 1991.
Los dos sistemas llegan a la planta potabilizadora de Miravalle, en Guadalajara, la más estratégica de la red, que también opera desde 1956 y que está rebasada por la falta de modernización y por la mala calidad del agua que recibe.
Investigaciones periodísticas comprueban que desde 2018 había evidencia de la mala calidad del agua que llegaba a Las Pintas y que empeoraba de manera preocupante.
El problema de contaminación del agua que llega a la ZMG ha pasado por cuatro sexenios sin resolverse. El anterior gobernador, Enrique Alfaro, tuvo la oportunidad de atacar el problema de forma responsable, pero no quiso pagar el costo político.
Hasta ahora, la presa El Zapotillo no ha aportado un solo litro de agua al Área Metropolitana de Guadalajara. En el papel, El Zapotillo debería aportar 2 mil litros por segundo (2 m³/s), cantidad que alcanzaría los 3 mil litros por segundo junto con el circuito de las presas El Salto, La Red y Calderón.
El gobernador Pablo Lemus propone tres acciones:
La presidenta Sheinbaum aceptó el diálogo y las mesas de trabajo, pero se ha mantenido renuente, por lo que pidió a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) blindar los proyectos en Jalisco para evitar acciones con tintes de privatización.
A dos años de administración y con una elección intermedia en puerta, en 2027, el gobernador Pablo Lemus tendrá que arreglar a contrarreloj un problema heredado que ya estalló en sus manos.