CIUDAD DE MÉXICO, 27 de julio de 2019.- Son más de 20 artistas provenientes de algunos grupos indígenas de México los que se unen en la muestra Los huecos del agua. Arte actual de los pueblos originarios, en la que exponen el presente de sus lugares de origen.

Los artistas provenientes de Santiago Zacatepec Mixe, Oaxaca; San Juan Chamula, Chiapas; Morelia, Michoacán; Yaxkukul, Yucatán, y Xochistlahuaca, Guerrero, exhiben de manera colectiva en el Museo Universitario del Chopo, recinto donde permanecerán sus obras hasta el domingo 22 de septiembre.

Itzel Vargas Plata, curadora de la muestra, explicó que a través de sus propuestas estéticas y conceptuales los creadores expresan el reclamo a la castellanización forzada, la migración, la destrucción ambiental por concesiones que otorga el Estado de sus territorios, la anulación de autonomía y el racismo, entre otros temas.

“Los artistas que están representados en la exposición son personas que dialogan con un pasado relacionado a culturas anteriores a la llegada de colonizadores españoles a este territorio, pero que obviamente están estableciendo un discurso a través de un presente complejo, asumiendo que esas culturas no quedaron intactas sino que han sufrido una serie de cambios culturales”, agregó.

En entrevista con Notimex, Vargas Plata comentó que la mayoría de los expositores no tienen oportunidad de que sus obras salgan de sus regiones de origen y, mucho menos, que sean vistos por curadores, gestores o personas interesadas en su trabajo.

“Nos parecía especialmente interesante plantear una reflexión sobre qué pasa con estos artistas viviendo en ciertas comunidades, desarrollando este pensamiento crítico a través de su trabajo, y que no necesariamente los vemos en la Ciudad de México”, expresó.

La curadora de la exposición consideró que esta es una oportunidad para que la gente reflexione y se cuestione sobre la idea que se tiene de los pueblos originarios; “en ese sentido, es un proyecto que te lleva a hacer otras preguntas al ver a estos artistas reunidos que no tienen mucho que ver entre ellos”.

Para nosotros, agregó, exhibir obras que no solamente puedan ser leídas como “qué bien registran sus tradiciones” es una ventaja, porque hace reflexionar a los visitantes en lo que como país estamos viviendo y lo que estas comunidades viven.