
Urge Leticia Bonifaz a poner las armas en el centro del debate
Punto de quiebre
La temporada de lluvias de este año ha marcado un nuevo récord en cuanto a intensidad y devastación. Comunidades enteras, carreteras en diversas regiones del país se han visto severamente afectadas, especialmente en estados como Veracruz, Hidalgo, Querétaro, Puebla y la Ciudad de México, donde imágenes impactantes mostraron incluso el Centro Histórico completamente inundado. Con el final oficial de la temporada de lluvias previsto para el próximo 30 de noviembre, aún está por verse si aumentará la cifra de personas fallecidas, desaparecidas o si se incrementarán los daños a comunidades e infraestructuras.
Este fenómeno, que combina sequías prolongadas, cambios abruptos de temperatura y un incremento notable en las precipitaciones, es parte de lo que conocemos como cambio climático. Aunque no es un fenómeno nuevo, es innegable que el calentamiento global ha intensificado su impacto en la calidad de vida de los habitantes del planeta. Tanto el cambio climático como el calentamiento global seguirán agravándose si continúa aumentando la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Ante este monumental reto como especie alrededor del mundo pero enfocándonos en nuestro país, cabe preguntarnos: ¿qué podemos hacer como ciudadanos? ¿Qué pueden hacer los gobiernos en sus diferentes niveles y capacidades?
Desde mi opinión, el primer paso es generar conciencia sobre la magnitud de estos fenómenos y asumir la corresponsabilidad que nos toca tanto a ciudadanos como a autoridades en todos los niveles. Es fundamental que los gobiernos cuenten con mapas de riesgo por municipio, fomenten la educación ambiental y la concientización en familias, escuelas y centros de trabajo. Asimismo, deben existir fondos con recursos suficientes para atender contingencias, y diseñarse políticas públicas eficaces que permitan evaluar y mejorar los procesos de respuesta, evitando así muertes y daños al patrimonio e infraestructura.
Necesitamos mejores herramientas en México para enfrentar los crecientes desafíos climáticos, que son, en gran parte, consecuencia de los excesos y la falta de responsabilidad que como especie hemos tenido con nuestro entorno, la falta de conciencia, inversión y previsión puede costar aún más en vidas humanas y daños económicos e infraestructurales.