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OAXACA, Oax. 8 de abril de 2026.- La curaduría de la exposición lo presenta como el artista visual ciego más importante de México.
Para él, el título significa poco o nada. Las carencias de ser un artista y de ser una persona con discapacidad en México persisten a pesar del título, de su trayectoria.
Las imágenes que no se ven es la primera exposición que Pedro Miranda Gijón presenta en Oaxaca en 13 años, tras Efeméride en la escalera, que montó la Casa de la Cultura Oaxaqueña en 2013.
Su nombre, la fama que ha logrado como fotógrafo y escritor no le ha abierto las puertas en Oaxaca, un lugar en el que existe mucha competencia de artistas para ocupar un sitio en alguno de los pocos espacios públicos destinados a la exhibición de arte o en alguna de las más de 50 galerías privadas presentes tan solo en el Centro Histórico de la capital.
Una cuota fija o un espacio designado por ley para la exhibición de obras de artistas con discapacidad, ataja, es una espada de doble filo.

La obra, asegura, debe ser lo suficientemente potente como para garantizar un lugar a su creador. La discapacidad, no obstante, tendría que ser suficiente para que los responsables de los espacios escucharan al artista.
La trama del libro que publicó en 2023 —Manual de decoración para personas abandonadas—, que fue presentado en el Centro Cultural Los Pinos, dio cuenta de cómo Pedro mira la vida: el tránsito entre carencias y esfuerzos, entre el dolor y la resistencia.
Con la nueva exposición vuelve a la cianotipia, la técnica de monocromía en azul que le permite crear imágenes que son difusas, borrosas, fantasmagóricas, que se ven aunque no se distinguen en su totalidad.
Una propuesta que provoca que el espectador esté frente a una imagen “que no se puede ver
o no se puede ver bien o no se puede ver de la forma convencional”.

El efecto se parece a muchas de las cegueras posibles.
Las personas, expresa, piensan la mayoría de las veces que una persona ciega ve todo en negro. “Y un ciego puede ver negro, blanco, gris, de un solo color. Un ciego puede ver luz y sombra, puede ver luz, sombra y color”, enfatiza.
Sobre el título de las telas sobre las que imprimió las piezas de esta exposición, Miranda apunta a que muchas de las imágenes que no se ven se pierden por la incapacidad del espectador de atraparlo todo.
“Siempre hay algo que queda fuera de la mirada y en este mundo donde con las redes sociales la fotografía ha sido puesta a disposición de absolutamente cualquier persona que tenga un celular, hace que haya millones y millones de fotografías al día y evidentemente siempre va a haber fotografías o imágenes que uno no logra ver”. Todos en este mundo de incesantes reproducciones, historias y reels, somos ciegos. Para todos hay imágenes que no se ven. La exposición permanecerá en el Museo de las Culturas de Oaxaca durante 29 días más.

La ceguera del sistema
Además de las dificultades para encontrar espacios de exposición, las personas con discapacidad experimentan una ceguera adicional: la del sistema que debe tratarlos, comenzando por el de salud pública.
Las personas con discapacidad enfrentan situaciones en las que la potestad para ser responsables de sí mismos frente a un médico les es retirada. “El médico piensa en automático que también hay un problema de capacidad intelectual que impide que la persona con discapacidad pueda ejercer su derecho a la privacidad, a responder por sí solo a las preguntas del médico”, expresa.
Las carencias son tan fuertes que muchas veces ni siquiera se puede pesar o medir a una persona parapléjica. “Aunque la gente no lo crea, existen médicos que abusan de su posición y abusan de ver a una persona con discapacidad”.

El apoyo constitucional del gobierno federal para personas con discapacidad —establecido en 2026 en tres mil 200 pesos bimestrales—, es una ayuda insuficiente.
“Atrás del sordo que uno ve en la calle o del ciego, de la persona en silla de ruedas, hay toda una historia clínica que quizás indique mucha medicación,estudios, aparatos ortopédicos, muchas, muchas cosas”.
El affaire que desuella
El número 5,639 de la Gaceta UNAM causó una polémica que derivó en la renuncia de su director, no aceptada, del periodista Juan Pablo Becerra Acosta.
En el sumario de la nota principal destinada al aniversario 100 de Jaime Sabines refiere que los versos son amorosos, divertidos y “desollan”. La periodista Leticia Robles calificó en X el error como “doloroso, porque es la @UNAM_MX”.
En la exposición Las imágenes que no se ven, los errores se multiplican en un texto de presentación que dura un poco más que un sumario, pero no más de una cuartilla.
Descuido o pifia. Ni el nombre del autor se salvó: en mayúsculas todo, la tilde de Gijón, como las imágenes de la exposición, no se ve. También se comieron el acento gráfico de más y de imágenes. Hay
también comas y puntos y coma y palabras divididas erróneamente colocados.
Descuidos que duelen ¿porque es el Museo de las Culturas de Oaxaca?”