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OAXACA, Oax. 11 de octubre de 2026.- El Centro de las Artes de San Agustín Etla (CaSa), primer espacio para la creación y promoción artística 100 por ciento ecológico en Latinoamérica, fue rehabilitado y restaurado por la arquitecta oaxaqueña María Claudina López Morales, a invitación del pintor Francisco Toledo (1940-2019).
La que fue fábrica de hilados y tejidos de Vista Hermosa fue fundada hacia el año 1883 por Don José Zorrilla Trápaga, en sociedad con Don José Antonio del Valle ambos empresarios de origen español que pasaron la mayor parte de su vida en México. El edificio se encuentra ubicado a 19 kilómetros al norte de la ciudad de Oaxaca en el municipio de San Agustín Etla, Distrito de Etla, Oaxaca en una región con generosos recursos acuíferos.
Fue abandonado en 1980 y rescatado por el pintor Francisco Toledo en el año 2000. Fue inaugurado el 21 de marzo del 2006 como un centro para unir la creación artística, con la ecología, la sustentabilidad y vinculado a la comunidad de San Agustín.

La arquitecta María Claudina López Morales, egresada de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca con maestría en Diseño por la Universidad Nacional Autónoma de México, realizó y dirigió la recuperación del CaSa, ubicado en el Barrio Vista Hermosa, San Agustín Etla, Oaxaca.
Arquitecta, restauradora y directora de obras particulares y públicas desde hace más de tres décadas, es una de las primeras arquitectas mexicanas en trabajar con elementos naturales, con respeto al medio ambiente y a la cultura de la región, además de buscar la sustentabilidad, a partir de las enseñanzas en los primeros años de su carrera, del arquitecto urbanista hindú Hassan Fathy con su libro “Arquitectura para los pobres” (1930- 2015) y del físico matemático mexicano Jesús Arias Chávez.
De ambos retomó el dar prioridad al clima del lugar, a los materiales locales, a la arquitectura con espacios abiertos, la luz natural y el uso de tecnologías sustentables. Hassan Fathy enfatizó la construcción con tierra, la ventilación natural, la conservación de los recursos naturales, y Arias Chávez se enfocó en hacer viviendas sustentables, por ejemplo desarrolló un sistema de tratamiento de aguas negras, cultivo con hidroponia, ya que el excremento de sus reses generaba gas, que usaba en su cocina. Con él, vio el primer calentador solar, muy rústico pero eficiente. Además, aprovechó su conocimiento de los diferentes procesos biológicos de distintas bacterias para purificar las aguas residuales.

Las conversaciones y enseñanzas de la gente del campo también le ayudaron a valorar el uso del adobe, la tierra en general, el carrizo y otros materiales locales y algunas de estas influencias las pudo implementar en la remodelación del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), la obra que le había confiado el pintor Francisco Toledo.
Conoció al pintor y activista desde que era niña, cuando éste visitaba la librería y papelería “La Proveedora”, fundada por su padre, el profesor Ventura López. Recordó que su padre lo conocía porque con frecuencia iba comprar libros.
Apasionada de la arquitectura
La arquitecta María Claudina López Morales, cuenta en la entrevista su pasión por su profesión, porque además de ser un trabajo interesante, le sirvió como distracción y refugio en sus momentos difíciles, así como para desarrollar su creatividad.
Sin embargo, comentó, justamente su pasión por la arquitectura, le deja poco espacio para convivir y poder asistir a actividades sociales y cuando lo hace, es después un intenso día de trabajo en las obras a su cargo. Sus jornadas son largas, sin embargo, es generosa y accede a la entrevista por más tiempo del previsto, debido a una copiosa lluvia en el centro de la Ciudad de Oaxaca, por la cual se alargó la plática.

Es hija de profesores; su padre fundó la Proveedora Escolar, papelería administrada ahora por su hijo Guillermo, quien complementó el negocio de librerías con sucursales en el estado de Oaxaca y Puebla, así como la fundación de una editorial independiente, Almadía, la cual compite en el mundo editorial y cuenta ya con su filial Almadía España
Sin embargo, no todo le fue fácil. La vida le presentó algunos tropiezos como la prematura muerte de su esposo, también arquitecto, y muchos años después, el fallecimiento de sus padres en el mismo año. Todo ello la dejó de pronto con una empresa para administrar, una familia para mantener y un trabajo para poder vivir. No obstante, la vida también la compensó con un muy buen hijo, dispuesto a trabajar para la familia conformada por ella, sus gemelas y él. Después llegarían su nuera Vania y su nieta. Así ahora tiene una familia con integrantes cariñosos, comprensivos y comprometidos. Ello la han motivado para continuar su labor como arquitecta.
Ella trabajó junto con el arquitecto Eli Pérez Matos (Director de la oficina del Centro Histórico) y con el arquitecto Enrique Flores quienes dirigieron la reparación y remodelación del empedrado de la calle 5 de mayo, una de las más emblemáticas de la Ciudad de Oaxaca, por localizarse a un costado del Centro Cultural Santo Domingo. Ahí se buscó respetar el adoquín natural usado en la época en la que se construyó. También trabajó en la remodelación de los principales mercados de la ciudad, el “20 de noviembre” y el “Benito Juárez”, dijo.
Después llegaría el Centro de las Artes de San Agustín obra confiada por el pintor y promotor cultural Francisco Toledo. Al respecto se le pregunta si fue difícil trabajar con el maestro y responde que no. Al contrario, la dejó en libertad, “era un genio, un hombre muy inteligente y fue muy respetuoso de lo que yo estaba haciendo”. A veces sugería y ella le preguntaba su punto de vista acerca de diversos asuntos de la obra. De él entendió la conexión entre el cerebro y la mano, “esta conexión mágicamente convierte una idea en un trazo para después convertirlo en una posibilidad de solución a problemas que se presentan en la profesión”.

Y así ha trabajado siempre, con lápiz y papel como elementos fundamentales para encontrar soluciones para los problemas y necesidades que se le presentan en su carrera. Por otro lado, respecto a la restauración de viejas casas en el centro histórico de Oaxaca ha aprendido a “escuchar” a estas las edificaciones. “Una casa antigua es muy interesante trabajar en ella porque habla por sí misma, qué necesita, el asunto es observar, es escuchar, es como si te hablara, te va diciendo, te va guiando, va quitando velos y si no escuchas, puede ser un desastre”.
Sus padres, su sostén y su ejemplo
Acerca de sus padres, para la arquitecta son su ejemplo y fueron su sostén. “Mi papá no era un hombre rico. Yo no me cuestioné si teníamos dinero o no. Vivíamos bien, mi papá era maestro. Sin tener nada extraordinario, nunca nos faltaba nada. Mi papá nunca me negó nada, pero pienso que tampoco pedía demasiado, era otra época con otras formas de vivir.
Yo siempre lo vi y lo pensé como un padre consentidor. Un día cuando ya estaba muy enfermo se puso muy triste y me dijo: hija creciste sola. Le respondí: eso no es cierto, no te preocupes yo nunca me sentí así, sabía que estabas trabajando y sabía también que ibas a estar siempre ahí, cuando te necesitara y así fue, nunca me sentí desamparada.
Entre los valores que una persona transmite a sus hijos, importantísimo, es el tiempo compartido y las enseñanzas que de ese acto emanan, agrega.

Cuando regresé a Oaxaca, comenta, mi padre me dejó ser independiente, siempre pendiente sin atosigar. Para él, lo valioso era mi desarrollo. Siempre decía "debes hacer lo que te gusta para ser feliz ”.
Y esas enseñanzas las aplicó con su hijo e hijas quienes entendieron la obligación de cada quien, dentro de su familia, para el buen funcionamiento. Ya mayores, dice, ha disfrutado acompañarlos en sus actividades, visitarlos donde vive cada quien y ella está en el momento de vivir su libertad porque se acostumbró a tomar sus decisiones sin pedir permisos.
En cuanto a su profesión, se cuestiona mucho si es buena profesionista porque siempre piensa en haberlo hecho mejor. “Esto lo aprendí del maestro Francisco Toledo. Nunca estaba satisfecho con lo que hacía y es que cuando estás satisfecho, no avanzas, te quedas estacionado. Siempre puedes hacerlo mejor, pero en el momento das lo mejor que puedes”.
¿Es importante el éxito, la fama, el que te conozcan?
Lo importante es disfrutar el proceso. Al final tomas decisiones, para bien o para mal, lo que es importante es disfrutar de lo que haces. A veces pienso que si tuviera todo el dinero y pudiera tener todo lo que quisiera, ¿cuál sería el chiste de la vida?, ¿dónde estarían las metas inmediatas y las que siguen, las que te hacen caminar para ir a un lugar.

Fotografías:
1 Retrato. La arquitecta Claudina López
2 En un recorrido en el CaSa
3 La arquitecta Claudina, de niña, con su padre, el profesor Ventura
4 En el CaSa, con el maestro Toledo
5 Caminata en el centro de la ciudad de Oaxaca
6 Con el maestro Francisco Toledo y la fotógrafa Graciela Iturbide

El pasado 6 de octubre la arquitecta Claudina López celebró uno más de sus años de vida, como un pequeño y breve homenaje a su amplia y gran trayectoria publicamos esta semblanza que se enriquece con su acervo fotográfico.