OAXACA, OAX., 15 de octubre de 2019.- En el Istmo de Tehuantepec se cree que las almas de los difuntos se van a los 40 días, tiempo que usan para despedirse de sus seres queridos, sus objetos y los lugares donde estuvieron.

Este martes, 15 de octubre, los espacios que creó el maestro Francisco Toledo estuvieron adornados con papalotes y su figura, como un tributo por los 40 días, para despedir así su alma.

Ventanas del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), el Centro de las Artes San Agustín y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo se vistieron de papalotes.

El maestro Francisco Toledo elaboró papalotes por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, y fue uno de los objetos que intervino con su zoología.

Sin embargo, también tienen un simbolismo. Los papalotes son una brújula, una guía o especie de señalización a las ánimas según la creencia de la etnia etnia Ikoots de San Mateo del Mar, donde se usan papalotes para llamar o despedir a las almas de los difuntos.

Este martes coincide también con una tradición en Oaxaca en la que se visitan los panteones para invitar a las almas a la festividad del Día de Muertos.

En el Istmo, los papalotes se utilizan para definir esta ruta en San Mateo. Los amigos del IAGO colocaron 40 papalotes, en memoria del artista que se fue físicamente el pasado 5 de septiembre.

Una de las fotografías emblemáticas del maestro Francisco Toledo es donde aparece volando un papalote, los que ahora se instalaron en su memoria.