SAN AGUSTÍN ETLA, Oax., 15 de mayo de 2019.- “No sé si se vuelva a levantar Juchitán, pero mientras lo averiguo trabajo estas piezas que dejan paz a mi corazón”.

El escultor Víctor Cha’ca (Víctor Orozco, Juchitán, 1948) trabaja Tzompantli, 50 esculturas de formato mediano que el artista zapoteca se planteó concluir en el presente año.

En su taller, refiere una anécdota del pintor Francisco Toledo: el escultor preguntó al maestro luego del sismo de septiembre de 2017 si pensaba que se podría reconstruir Juchitán; Toledo, sereno, respondió: lo dudo, eso costaría mucho dinero.

A cuatro meses de cumplirse los dos años del terremoto de 8.2 –que arrasó con miles de viviendas-, lleva un avance de 38 piezas, de un total de 50 proyectadas.

En la tarde de mayo y calores, dice:

_ La gente ya no quiere vivir con esta madera (caoba, grisiña, granadillo), luego del temblor salieron a vivir en los patios, las calles, las réplicas no paran; al segundo día del terremoto, con la desesperación frente a la desgracia, pensé en levantar un proyecto de 50 piezas, un Tzompantli –nunca lo había intentado-, en las primeras horas de ocurrido el derrumbe la madera parecía un largo cuchillo, una espada filosa clavada entre los escombros, con esa imagen pensé este proyecto.

_ En las primeras horas luego del terremoto, ¿tuviste miedo?

_ Pensé que yo era fuerte, valiente, pero frente al derrumbe no hay valor que valga, tuve miedo.

_ ¿Hablas con la madera?, ¿pides permiso a los muertos para trabajar con esta madera de la destrucción?

Víctor Cha’ca se detiene, piensa la respuesta.

_ Mi padre me dijo que familiares y amigos salían durante muchos días a buscar la madera, que se internaban más allá del bosque (guixiro), que se adentraban en la selva (guixido), llevaban agua y comida para muchos días, tal vez para 15, que, en lo más profundo de la selva encontraban grandes árboles con altas ramas para el tejado de sus casas. Esta madera tendrá unos 200 años de antigüedad, es muy vieja y muy dura, causó muerte y salvó muchas vidas, si, de noche hablo con ella, no me puedo quitar de la cabeza las figuras que encuentro dentro de las vigas.

_ ¿Cuánto tiempo le dedicas a este proyecto?

_ Todo el día, noche y día, me levanto en la noche, dibujo, casi no salgo del taller, juego con la pieza, busco su forma (en el arte, el material es el pretexto de la obra).

Pone la mano en la madera, sonríe.

_ El 19 de mayo será la vela Calvario, pondré mesa, están todos invitados, será la primera vez que Juchitán celebrará sus fiestas luego del terremoto; con la fiesta se genera algo de circulante, se hace economía para todos, músicos, cocineras, artesanos.

_ ¿Cuál es el futuro de estas piezas?

_ Mi hija Roselia, ella es mi equipo, piensa proponer una exposición en el Maco, yo pienso que estaría bien en el Mupo, no sabemos; de Oaxaca a Ciudad de México, quizá Casa Lamm, luego Monterrey.

_ ¿Y Juchitán?, ¿no piensas regresar con estas piezas a Juchitán?

_ No creo que regresen a Juchitán.

El terremoto del 7 de septiembre destruyó la casa de Víctor Cha’ca –obra que le llevó más de cuatro años levantar-, “ahí pensaba poner un centro cultural, algo para los niños allá en Cheguigo, pero nada de eso quedó”.
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Con la experiencia que le dejan las horas frente a la destrucción, el escultor Víctor Cha’ca, dice:

_ Ni siquiera sé si me estiman en Juchitán, pero puedo decir que la gente desaparece como persona y quedan las obras.

El proyecto social de Tzompantli, contempla respaldar la reconstrucción de las escuelas bilingües de Juchitán, derrumbadas por el terremoto.

_ Me queda la satisfacción al ver que alguien estima lo que he hecho.