OAXACA, Oax., 29 de julio de 2019.- Ante más de 11 mil asistentes en el Auditorio Guelaguetza, culminó la cuarta y última edición de los Lunes del Cerro en Oaxaca.

La edición vespertina del segundo Lunes del Cerro alegró los corazones de locales y visitantes, haciéndolos vibrar de emoción con danzas como la tradicional Flor de Piña de San Juan Bautista Tuxtepec.

La fiesta estuvo presidida por el gobernador oaxaqueño Alejandro Murat y su esposa, Ivette Morán de Murat, quienes estuvieron acompañados del coordinador de la fracción parlamentaria de Morena en la Cámara de Diputados Federal, Mario Delgado.

La Guelaguetza es sinónimo de grandeza, cultura y tradiciones, por ello cada una de las delegaciones que se presentaron en la Rotonda de las Azucenas mostró el legado cultural de Oaxaca y los oaxaqueños.

Entre las presentaciones estuvieron los versos del guajolote, por parte de la delegación de Miahuatlán de Porfirio Díaz; el Fandango de Loma Bonita en el que además participó la Diosa Centéotl, así como el colorido Jarabe del Valle, que llenó de fiesta la última presentación de la Guelaguetza 2019.

Una vez más la Canción Mixteca de José López Alavez, al compás de sus notas, hizo vibrar el auditorio, en donde los presentes corearon al unísono.

“¡Qué lejos estoy del suelo donde he nacido, inmensa nostalgia invade mi pensamiento y al verme tan solo y triste cual hoja al viento, quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento!”.

Con orgullo, las delegaciones de Teotitlán del Valle con su Danza de la Pluma; San Andrés Zautla con la Danza de los Jardineros; San Andrés Solaga con la tradicional boda en la Sierra Norte; Asunción Ixtaltepec y Ciudad Ixtepec con la majestuosidad de sus trajes y la belleza de la mujer istmeña, dieron muestra de la identidad y las raíces en la tierra donde el Dios Nunca Muere.

Santiago Juxtlahuaca con la Danza de los Rubios y Santiago Llano Grande con la Danza de los Diablos compartieron con el mundo la identidad, cultura y tradiciones de nuestro estado.

Como broche de oro, los fuegos artificiales adornaron el cielo de Oaxaca mientras los representantes de las delegaciones bailaron al ritmo de los sones, chilenas y jarabes, para despedir a quienes año con año asisten a la máxima fiesta de los oaxaqueños, La Guelaguetza.