
Exterminio
Apunte diario sobre letras hipnóticas
De Niño Migrante a Ingeniero Espacial: ¡Un Sueño Cumplido!
Desde las humildes raíces en Teotitlán del Valle, Oaxaca, hasta convertirse en un ingeniero clave en la NASA, la historia de Rogerio López Espejel nos inspira a perseguir nuestros sueños sin importar las circunstancias.
Criado en la comunidad zapoteca de Teotitlán del Valle, Oaxaca, Rogerio tuvo una educación modesta pero un inmenso amor por la astronomía y el espacio. A pesar de las dificultades, nunca perdió la esperanza de trabajar en la NASA.
Inmigró a Estados Unidos a los 14 años en busca de oportunidades, siguiendo los pasos de su padre.
Su fascinación por el espacio se mantuvo intacta, y un juguete del Apolo 11 encontrado en una caja de cereal despertó su pasión dormida.
A los 30 años, decidió retomar sus estudios en Ingeniería de Sistemas de Información en California. En 1998, logró ingresar a la NASA, donde contribuyó en el área de radiocomunicaciones en lanzamientos de cohetes.
La esposa de Rogerio le recordó que nunca era tarde para perseguir sus metas, y en 2000, la NASA lo aceptó como parte de su equipo. Desde entonces, ha participado en más de 40 misiones, incluyendo lanzamientos de satélites climáticos y robots a Marte.
A sus 68 años, Rogerio ha acumulado 40 medallas por su sobresaliente contribución en misiones espaciales. Su amor por el espacio ha contagiado a su nieto, quien sueña con ser astronauta.
Hoy, junto a su familia en Stockton, California, Rogerio agradece las oportunidades que ha tenido, desde la residencia permanente otorgada por su padre panadero y campesino, hasta el apoyo inquebrantable de su esposa e inspiración de su madre.
La historia de Rogerio López Espejel nos recuerda que los sueños pueden alcanzarse desde cualquier punto de partida, y que la determinación y la pasión pueden llevarnos a alturas inimaginables.
¡Vuela alto, Rogerio!