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OAXACA, Oax. 5 de julio de 2026.- Entre aplausos, lágrimas y muestras de dolor, familiares, amigos y habitantes de Tlaxiaco dieron este sábado el último adiós al ingeniero civil Pablo Osorio Sánchez, cuyos restos regresaron a Oaxaca seis meses después de su desaparición y posterior localización en una fosa clandestina en Concordia, Sinaloa.
El joven, de 26 años y egresado del Instituto Tecnológico de Tlaxiaco, realizaba su residencia profesional como supervisor de túneles para la empresa CICAR S.A. de C.V., en obras de infraestructura en esa entidad del norte del país.
Pablo fue visto por última vez la mañana del 23 de enero de 2026, cuando se encontraba en una parada de autobuses sobre la carretera Villa Unión-Durango, en el municipio de Concordia. Ese mismo día desaparecieron otros trabajadores relacionados con actividades mineras en una zona marcada por la violencia.
De acuerdo con la versión de sus familiares, el joven hablaba por teléfono con su novia cuando la comunicación se interrumpió abruptamente tras escucharse el ruido de un vehículo. Desde ese momento no se volvió a saber de él.
El 3 de febrero, autoridades localizaron dos fosas clandestinas en la comunidad de El Verde, municipio de Concordia, donde fueron recuperados diversos restos humanos. Uno de ellos correspondía al ingeniero mixteco, aunque su identificación oficial concluyó hasta el 1 de julio, luego de estudios periciales y una segunda revisión solicitada por su familia con apoyo de la Comisión Nacional de Búsqueda.
Durante los meses que permaneció desaparecido, el caso alcanzó relevancia nacional. El Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas emitió una Acción Urgente y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares, mientras familiares y organizaciones de derechos humanos exigían su localización.
La noche del viernes, los restos de Pablo Osorio Sánchez arribaron a Tlaxiaco, donde fueron recibidos por familiares y habitantes de la comunidad. Este sábado se realizaron los servicios funerarios y su sepultura conforme a las tradiciones de la región Mixteca.
A través de un pronunciamiento, la familia reiteró su exigencia de que las autoridades esclarezcan plenamente la desaparición y muerte del joven profesionista, identifiquen y sancionen a los responsables materiales e intelectuales, y continúen las investigaciones relacionadas con las fosas clandestinas localizadas en Concordia, Sinaloa.