
Cardona, Osorno, Ramos, Riveroll y Villanueva, jurado de Premios Quadratín
OAXACA, Oax. 25 de septiembre de 2025.- En México, donde más del 40% del territorio se encuentra expuesto a sismos y fenómenos climáticos extremos, la arquitectura regenerativa emerge como una respuesta urgente y necesaria.
Así lo considera el experto en arquitectura sustentable y urbanismo, Ernesto Mizrahi, quien propone un nuevo modelo de vivienda digna, resiliente y culturalmente contextualizada para comunidades afectadas por desastres naturales en diversos estados como Oaxaca, Guerrero, Puebla y la Ciudad de México.
“En contextos de desastre, la arquitectura no debe limitarse a ofrecer refugio; debe ser una herramienta para reconstruir el tejido social, regenerar vínculos comunitarios y devolver dignidad a quienes lo han perdido todo”, sostuvo el especialista mexicano.
El paradigma tradicional de refugios temporales ha demostrado ser insuficiente frente a las necesidades físicas y emocionales de las personas desplazadas.
“Diseñar para la emergencia no significa construir rápido y barato, significa proyectar con estrategia, con una visión de largo plazo que considere la identidad cultural, el clima local y la posibilidad de autogestión de las comunidades”, enfatizó el especialista.
México ha enfrentado más de 50 desastres naturales mayores en los últimos 20 años. El terremoto de 2017, por ejemplo, dejó más de 250 mil viviendas afectadas, particularmente en zonas rurales y marginadas. La respuesta institucional se enfocó en reconstrucciones masivas estandarizadas, muchas veces desconectadas del entorno y las comunidades locales.
En contraposición, la arquitectura regenerativa que proponen diversos expertos, entre los que destaca Ernesto Mizrahi, prioriza procesos participativos e incorpora materiales locales, técnicas vernáculas y estrategias bioclimáticas. Este enfoque ya ha sido adoptado en algunas comunidades de la Mixteca oaxaqueña y zonas altas de Puebla, donde las casas reconstruidas no sólo resisten mejor a nuevos eventos sísmicos, sino que mejoran la calidad de vida cotidiana.
“La vivienda debe ser parte de la solución integral al desastre, no otro problema. Si no se construye con visión regenerativa, el riesgo se repite”, advirtió.
Inspirado por figuras como Shigeru Ban, quien desarrolló viviendas temporales con tubos de cartón para zonas de desastre, Ernesto Mizrahi subrayó que el rol del arquitecto en contextos de emergencia va más allá del diseño estructural. Implica dialogar con antropólogos, sociólogos, ecólogos y sobre todo con la comunidad que habitará esos espacios.
“Se trata de crear entornos habitables que aporten seguridad emocional, sentido de pertenencia y sostenibilidad. Una casa regenerativa es un acto de justicia social”, concluyó.
Este tipo de arquitectura no solo responde a eventos naturales, sino también a desastres provocados por el hombre, como desplazamientos derivados de megaproyectos, minería, entre otros, donde el derecho a habitar en condiciones dignas debe colocarse al centro de cualquier política pública.