CIUDAD DE MÉXICO, 26 de octubre de 2021.- De acuerdo al análisis de los datos de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), algunos delitos como asesinato (-3%), robo con violencia de vehículos (-11%) y secuestro (-22%) tuvieron disminuciones de enero a septiembre de 2021, respecto al mismo periodo de 2020. Es posible que aún se presenten los efectos del confinamiento, y a las dificultades para presentar denuncias.

Señala un comunicado que es necesario subrayar que, en lo que va del sexenio, se han superado los 100 mil asesinatos y que diversos delitos de alto impacto continúan al alza.

El feminicidio registró 2% más víctimas que en el periodo de enero a septiembre de 2020; la trata de personas, 13% más víctimas; y 18% más denuncias por violencia familiar. En total, el SESNSP reportó 762 víctimas de feminicidio, 591 de trata de personas y 192,746 denuncias por violencia familiar.

El robo con violencia registró un incremento del 9%. En el periodo, el número de casos reportados por el SESNSP fue de 41,201. De igual forma, el delito de extorsión tuvo un incremento de 6%, con un total de 6,932 víctimas. El narcomenudeo registra 62,574 casos, lo que implica un incremento de 8% respecto del mismo periodo de 2020.

Independientemente de la pandemia, el nivel de criminalidad es mucho mayor de lo que reflejan los datos del SESNSP, como lo acreditan las encuestas de victimización. En especial, destacan los subregistros de delitos de alto impacto en varios estados, como feminicidios, secuestros y extorsiones. El subregistro de delitos podría deberse, no sólo a que la ciudadanía no los denuncia o a que las instituciones no promueven la denuncia, sino también a que, posiblemente, autoridades estatales y federales manipulan las cifras de incidencia delictiva. Al respecto, puede consultarse el trabajo elaborado por Causa en Común “Crisis de denuncia… y manipulación… y ocultamiento de información” (https://bit.ly/3jHo8al).

Causa en Común hace un llamado a que el gobierno federal y los gobiernos locales emprendan urgentemente proyectos de fortalecimiento institucional para rescatar a los cuerpos de policías de la grave crisis que padecen.

Asimismo, es indispensable emprender una auténtica estrategia de seguridad que parta de la ineludible responsabilidad de enfrentar a las organizaciones criminales.

Por su parte, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública debería asumir su responsabilidad, no solo por lo que se refiere al desarrollo institucional de policías, procuradurías y sistemas penitenciarios, sino también por lo que se refiere al adecuado registro de la incidencia delictiva en el país.