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La inteligencia artificial, la automatización, la transformación digital y los cambios demográficos están modificando la manera en que trabajamos y, sobre todo, las habilidades que necesitamos para permanecer en el mercado laboral.
El Foro Económico Mundial estima que entre 2025 y 2030 se transformará 22% del empleo a nivel global y que cerca de dos quintas partes de las habilidades requeridas cambiarán o quedarán obsoletas. En México, además, 95% de las organizaciones prevé que la inteligencia artificial modificará sus operaciones.
La pregunta, entonces, no es si la tecnología va a transformar el trabajo; eso es claro. La pregunta es si nuestro sistema educativo será capaz de transformarse al mismo ritmo.
En un contexto donde el mercado demanda personas capaces de aprender, desaprender, pensar críticamente y resolver problemas, las habilidades humanas adquieren todavía más valor. Preparar a las nuevas generaciones significa enseñarles a utilizar la inteligencia artificial con criterio.
El IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) analizó seis tendencias para la educación y el empleo con el fin de enfrentar las necesidades de talento. Habilidades blandas: aquellas que abordan los rasgos de carácter, las competencias sociales y de comunicación, así como cualidades de empatía y trabajo en equipo.
De carreras rígidas a aprendizaje flexible centrado en competencias: permite actualizar habilidades con mayor rapidez. Las políticas con enfoque territorial han cobrado relevancia ante la transición digital, climática y demográfica. Los proyectos de inversión en desarrollo demandarán perfiles vinculados con ingeniería, operación técnica, mantenimiento, energía, logística y gestión ambiental.
Transformación de los puestos de entrada: una menor disponibilidad de estos puestos puede elevar las barreras de acceso para jóvenes sin experiencia y reducir los espacios de desarrollo profesional.
La contratación por habilidades prioriza las capacidades adquiridas sobre la titulación. Este cambio puede ampliar el acceso al talento y beneficiar a personas con trayectorias no tradicionales, pero también aumenta la necesidad de verificar habilidades. En la práctica, el título sigue siendo relevante, aunque cada vez resulta menos suficiente como señal única de preparación para un puesto.
El aprendizaje a lo largo de la vida responde al cambio constante de las habilidades que demanda el mercado laboral. En México, 54 de cada 100 trabajadores requerirán actualizar sus habilidades o capacitarse para desempeñar una función distinta hacia 2030. Gobierno, empresas y universidades tienen una responsabilidad compartida.
Las instituciones educativas deben modernizar sus programas; las empresas deben invertir en capacitación y abrir oportunidades para nuevos talentos; y las autoridades deben garantizar que la transición tecnológica no deje atrás a quienes parten de condiciones más desfavorables.