OAXACA, Oax., 5 de abril de 2020.- El título seleccionado para este artículo es parte de una estrofa del Himno Nacional mexicano.

Convoca a preparar las armas y el caballo para la batalla. A defender al país de enemigos extraños. Lo que los mexicanos hemos hecho en varias ocasiones para proteger la integridad del país.

Hoy el invasor es un extraño conocido como Coronavirus y las armas que debemos empuñar para combatirlo son otras.

Ante un virus importado tan contagioso como letal bajo determinadas circunstancias, que pone en riesgo la vida sobre todo de las personas más vulnerables no solo en su salud sino en sus microeconomías, requerimos blandir instrumentos mas finos.

Esta vez debemos echar mano de la capacidad de previsión, cooperación, coordinación y acciones bien concertadas en el sector salud, en todos los sectores y en todos los órdenes y ámbitos de gobierno y administración.

Otro tanto se requiere por parte de la sociedad y de cada uno de nosotros.

Se exige máxima serenidad, entereza, disciplina, solidaridad y fraternidad hacia adentro y fuera de las familias e instituciones sociales, desde los clubes hasta las iglesias y todo tipo de organización civil, política o económica a efecto de reducir los riesgos de la pandemia, afrontar y recuperar la estabilidad sanitaria y económico-social.

No se trata de ideas, pensamientos o expresiones sin correspondencia práctica.

Es verdad que tenemos al enemigo enfrente, pero también las soluciones preventivas que cada vez conocemos mejor para aplicar en casa y en los espacios comunes en que tengan lugar actividades esenciales.

Los apoyos gubernamentales –como los reportados y anunciados este domingo por el presidente López Obrador– nunca serán suficientes, aunque resulten indispensables dado que traducen la primera obligación de los representantes políticos electos por el pueblo, que es proteger a las mayorías.

Los apoyos no gubernamentales, tangibles y no intangibles, siempre serán mucho mayores que aquellos, en particular en sociedades y culturas como la nuestra.

Familia (s). [email protected] Compatriotas: ¡El acero aprestad y el bridón!