CIUDAD DE MÉXICO, 8 de abril de 2020.- Nadie en México conoce el número real de casos de Covid 19.

Y nadie lo sabe porque el gobierno de López Obrador, a través de las cabezas del sector salud, ordenó ocultar la verdad.

Es decir, de manera deliberada, el gobierno de Obrador ordenó a todo el sector salud –federal y estatal, del IMSS, del ISSSTE y la SSA–, reportar el menor número posible de casos de Coronavirus.

Así, al no contar con testigos clínicos que permitan probar que miles de casos de Covid-19 corresponden a esa enfermedad, los directores de clínicas y hospitales sólo pueden reportar “neumonía atípica”, el nombre genérico con el que se identifica una afección respiratoria sin identidad propia, a pesar de que todos los especialistas saben que se trata de Coronavirus.

De esa manera, López Obrador esconde el tamaño de la pandemia en México y oculta el número de mexicanos infectados y muertos por esa causa.

Lo anterior lo confirmo a Itinerario Político el directivo –médico especialista en enfermedades respiratorias–, de una reputada clínica del IMSS, quien dijo que todos los directores de clínicas y hospitales tienen la instrucción de ocultar el mayor número de contagios y, sobre todo, muertes por Covid-19.

A pesar del riesgo que significa para él y para su familia, el médico se identificó y accedió a dar su versión, a condición de que el presente texto no revelara su nombre, la clínica de adscripción y menos la entidad federativa en donde se localiza la institución pública en la que presta sus servicios.

Además, reveló que en todo el sector salud los médicos –hombres y mujeres–, trabajan bajo circunstancias de riesgo permanente, sometidos a un clima de terror –amenazas de despido si dicen la verdad de lo que ocurre o si se niegan a prestar el servicio–, y que existen casos extremos, como los residentes, que son amenazados con cancelar su residencia -su carrera–, si no se alistan al llamado de lo que ellos bautizaron como “el frente de guerra”.

Y es que, en efecto –dice el especialista en enfermedades respiratorias– , se trata de una guerra, en donde “vamos a la batalla sin fusil; sin equipo y con el riesgo latente de contagio y sin el respaldo de las instituciones”.

Y lamenta: “estamos solos, como usted lo dijo en su reportaje”.

Y es que igual que otros trabajadores de salud, el médico que se atrevió a dar su testimonio, contactó al autor del Itinerario Político luego de la entrega del 2 de abril, titulado “Estado criminal; médicos y enfermeras están solos”.

Dijo que la tragedia que a diario enfrentan los trabajadores de la salud es mayor, si se toma en cuenta la movilidad de los médicos.

Es decir, que a pesar de que todos los médicos de las instituciones del sector salud tienen una familia y muchos de ellos “dobletean” en hospitales privados –lo cual es una amenaza creciente de propagación de la pandemia–, a ninguna autoridad le importa el riesgo de cada médico, de sus familias y de sus pacientes en instituciones privadas. “Estamos solos”, insistió.

Y advirtió que si bien la mayoría de los médicos están listos para dar la vida por su profesión –sobre todo porque hicieron el juramento de Hipócrates–, lo cierto es que en éste caso la vida que está en juego no sólo es la de ellos, sino de sus familias y, sobre todo, de sus otros pacientes de instituciones privadas. Y, frente a esa realidad las cosas cambian.

¿Por qué cambian…? Se le preguntó.

“Porque entonces estamos ante un caso de clara negligencia oficial; porque a ninguna autoridad le importa la vida de los médicos y sus familias; porque sólo les importa maquillar la realidad, ocultar el tamaño de la tragedia en México y que se diga que el gobierno de López Obrador es el mejor para atender la pandemia”. ¡Gravísima revelación…!

También confirmó que, ante la gravedad de la situación, instituciones como la UNAM y el IPN decidieron sacar a sus estudiantes de los hospitales del sector salud, donde hacen residencia o cumplen sus estudios en programas de internados, a causa del grave riesgo que significa para sus vidas.

Sin embargo, muchas otras universidades que imparten carreras de las distintas ramas de la medicina, del resto del país, han sido presionadas por el gobierno federal para no retirar a sus médicos y estudiantes, lo cual es un crimen de Estado aún mayor.

Pero “la coartada perfecta” está a cargo de la Secretaría de Salud. El informante dijo que la razón por la que el gobierno de México se niega a adquirir pruebas masivas de Covid-19, es justo para maquillar las cifras.

¿Cómo lo hacen…? Interrogamos.

Es muy fácil. “Cada clínica tiene un número mínimo de pruebas de Covid-19. Así, todas las que aplican resultan positivas ya que las aplican a pacientes con el cuadro avanzado de Coronavirus.

“Pero lo cierto es que nadie sabe si más del 90 por ciento de casos sospechosos eran Covid-19. Por ello, a esos casos sólo se les clasifica como “neumonía atípica…! A pesar de que muchos de ellos también mueren”.

Es decir, asistimos al “crimen perfecto” a un crimen de lesa humanidad.

Por eso la pregunta. ¿A quién le importa el masivo crimen de Estado que comete el gobierno de AMLO? ¡A nadie!

Al tiempo.