GUADALAJARA, Jal., 11 de febrero de 2020.-Las cáscaras de huevo son la materia prima que dos alumnos del Centro Universitario de los Altos (CUAltos) utilizan para fabricar plástico ecológico, dentro del proyecto Polei.

El material obtenido serviría para fabricar macetas biodegradables, platos, vasos y cubiertos desechables, informó el estudiante del décimo semestre de la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia, Luis Enrique Angulo Orozco. Las macetas pueden utilizarse en invernaderos o viveros, y cuando sea vendida una planta, el comprador puede trasplantarla con todo y maceta, ya que el bioplástico funciona también como fertilizante orgánico; además, se va a empezar biodegradar al momento de enterrar las raíces. La fabricación del bioplástico es económica, ya que una porción viable para hacer un plato desechable cuesta alrededor de 70 centavos, cuando la fabricación es casera.

Lo que quieren los estudiantes Orozco Angulo y Katia García Íñiguez –quien estudia también el décimo semestre de Medicina Veterinaria y Zootecnia–, es industrializarlo y hacer más eficiente el proceso para bajar aún más los costos de producción.

El plástico obtenido por los estudiantes es una combinación de cinco ingredientes, entre ellos la cáscara de huevo, que le proporciona firmeza y mayor biodegradabilidad.

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