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El INE, como la CFE de Bartlett en 1988

Carlos Ramírez | Indicador Político
 
| 17 de Julio de 2017 | 7:00
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Indicador Político

OAXACA, Oax., 17 de julio de 2017.- La revisión del fraude electoral de 1988 por las declaraciones de Manuel Bartlett Díaz ayudó a dibujar el escenario del actual Instituto Nacional Electoral en las elecciones presidenciales del primer domingo de julio de 2018: el regreso a la Comisión Federal Electoral de hace treinta años.

La partidización en la distribución de consejeros electorales regresó al organismo electoral a los grupos de interés. En cuando menos tres ocasiones el Instituto Federal Electoral perdió la oportunidad de reorganizarse para sacar a los partidos no solo de su estructura interna sino de los mecanismos de designación de consejeros electorales.

El IFE perdió su sentido de Estado en el 2003 con dos hechos que parecen olvidados: la multa de mil millones de pesos al PRI por el financiamiento ilícito de 500 millones de pesos a la campaña del candidato presidencial Francisco Labastida Ochoa vía el Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros y el ascenso como consejero presidente de Luis Carlos Ugalde por maniobras de la diputada priista Elba Esther Gordillo en complicidad con el presidente panista de la república Vicente Fox.

El debate en el INE sobre gastos de campaña en Coahuila y Estado de México –y sobre todo sobre el sobregiro de gastos– se dio en dos escenarios conflictivos: la revisión a posteriori de los rubros del gasto electoral contabilizado y el pastoreo de los presidentes del PRI y del PAN en las instalaciones del Instituto.

El INE ha quedado atrapado en las redes del poder por su dependencia de estructuras políticas y de gobierno. No es igual, pero podría quedar muy parecida a la última Comisión Federal Electoral de 1988, bajo el mando de Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación de la administración de Miguel de la Madrid: dependiente de los intereses políticos de grupos dominantes, sobre todo del PRI que influyó en la mayoría de los actuales consejeros electorales.

Las elecciones mexiquenses y coahuilenses debieron de anularse por la multitud de irregularidades evidentes, pero la burocratización del Instituto por nombramientos salidos de los partidos en el congreso y las regulaciones estrictas dejaron pasar la oportunidad de consolidar a una verdadera autoridad electoral ajena a los intereses políticos.

Los tiempos electorales cerraron cualquier oportunidad de reforma del INE, aunque el pesimismo cunde cuando iniciativas como el sistema nacional anticorrupción fueron afectadas por intereses gubernamentales, legislativos, partidistas y hasta ciudadanos.

Lo que ha dañado al INE es la influencia de los partidos en el Congreso. Si la reforma electoral de 1996 que sacó al IFE del gobierno fue posible por la ruptura Salinas-Zedillo, el desdén de Zedillo al PRI y el pacto secreto zedillista con el gobierno de Clinton para contener al PRI hacia el 2000 como parte de un avance democrático, en el 2003 el tiempo político fue otro: el acuerdo en lo oscurito entre Fox y el PRI de Gordillo para frenar al PRI de Roberto Madrazo, una dirigencia panista sin calidad política, las maniobras de Fox para mantener la presidencia en las elecciones presidenciales de 2006 y el pragmatismo madracista en el PRI.

A partir de 2003 los consejeros electorales fueron designados en función de cuotas partidistas y el IFE-INE perdió su autonomía de los poderes partidistas. La tibieza del INE ante los partidos en las elecciones de Coahuila y Estado de México anunció una CFE bartlista para el 2018 y un conflicto poselectoral que el INE no será capaz de manejar.

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Sólo para sus ojos:
• Pues los opositores a Donald Trump no alcanzan aún a definir un proyecto coherente de enjuiciamiento, aunque en el camino están deteriorando la calidad política de EU.
• Muy significativo que el presidente francés Emmanuel Macron, idolatrado por los progresistas e izquierdistas, le dio un buen espacio a Trump en la celebración de las fiestas de recordatorio de la Revolución Francesa, la de los derechos sociales que hoy Trump destruye en lEU.
• Insostenible la posición del secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, por el caso del socavón en el Paso Express de Cuernavaca, pero todo indica que lo van a mantener cuando menos hasta después del quinto informe presidencial el primero de septiembre. De todos modos, ese incidente reabrió el tema de los contratos a empresas que hacen malos trabajos de construcción.

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