OAXACA, Oax. 30 de octubre de 2019.- La muerte le dio vida al Centro Histórico de Oaxaca. Sí, este espacio tan vilipendiado por vendedores ambulantes y manifestantes, luce ahora su mejor rostro: el de la muerte.

La festividad del Día de Muertos se extendió por las principales fachadas, algunas de edificios públicos y otras de comercios en el Centro Histórico. Principalmente, la calle de Macedonio Alcalá, donde se ubica el paseo peatonal conocido como Andador Turístico, es un atractivo para locales y visitantes.

Figuras de La Catrina, aquella que hiciera famosa en 1873 el grabador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada, aparecen al paso.

Así la muerte no da miedo. Aquí, en Oaxaca, los ritos religiosos se mezclan con lo mundano, las calacas que parecen reírse de los vivos, con sus gestos de mofa.

Una elegante catrina emerge de una de las paredes. No, esta vez no es un grafitti obsceno ni recrimina a alguna autoridad, es una figura de color rojo que ocupa casi toda una pared.

Más adelante, en la parte alta de lo que es el edificio del Monte de Piedad, un grupo de mujeres observa a los paseantes.

Están ahí, con el cabello revuelto y el movimiento de sus enaguas con el viento. Airosas, desde arriba, parece que miran con desdén a los mortales. Son figuras de calacas que emergen desde los balcones y de lejos, bien que se confunden con alguna dama de talla pequeña.

En las calles de la ciudad, tiras con flores de cempasúchil adornan el paso de vehículos, el color naranja y rojo de las flores nativas de esta temporada son parte de los ornatos.

Es una festividad muy vistosa, que da vida al Centro Histórico y a la economía de los comercios establecidos que colocaron estas imágenes en todas las formas y tamaños para enriquecer el Día de Muertos en Oaxaca.