CIUDAD DE MÉXICO, 17 de julio de 2020.- El presidente presagia que el proceso de la FGR contra de Emilio Lozoya, quitará el cochambre que infecta la vida política nacional; que la sopa de videos cocinada por el ex director de Pemex cimbrará al país.

Apenas puso pie en suelo azteca, Lozoya provocó singular enredo. 

Hay dos versiones. Uno, que cansado y sin ilusiones lo llevaron de pasadita al Reclusorio Norte para despacharlo de volada a un hospital. Dos, se asegura que el convoy madrugador, que partió del aeropuerto, solo fue un acto de escapismo para llevar al ex prófugo a un sitio menos ruin que una cárcel vulgar; que todo está negociado.

Y encima, un detalle trasatlántico desconcierta. Si Lozoya está anémico, débil y con problemas de esófago, como dicen los médicos de la FGR, habría enfermado en el vuelo porque de España salió sanito y coleando.

El comal le dijo a Lozoya que su sopa de videos está calientita; será hilo conductor de una nueva serie tipo Netflix, con varias temporadas y más episodios que el El Señor de los Cielos.

El domador mayor promete usar las habilidades del prestidigitador para desprestidigitar fifís; infieles opositores que no se convirtieron a tiempo al cuatroteísmo, pecado mortal que merece las llamas purificadoras del infierno.

El circo está montado, con todo y payasos, malabaristas y una fiera feroz.

Lozoya, cae como anillo al dedo; administrará rugidos para librar la jaula, a cambio de masticarse a antiguos compinches compinchísimos, con y sin sana distancia.