CIUDAD DE MÉXICO, 18 de octubre de 2020.- Los militares han jugado un papel importante en la historia de los pueblos. En México, sus personajes (memorables) la gran mayoría, buenos o malos, héroes o traidores, ocupan gran número en la lista.

Podríamos hacer un registro donde el título de una columna fuese «héroes» y en otra, la denominación «traidores». Hecha esta, señalaríamos con marcatextos los nombres de militares y en ambas, el menor número serían los civiles.

El régimen de gobierno mexicano entre los dos imperios, los triunviratos y las dualidades de poderes, ha sido gobernado por al menos noventa diferentes personas. El último General que pudo legar el poder como presidente de la República a otro militar, fue Lázaro Cárdenas del Río.

Los pocos civiles que hubo antes del General Cárdenas ayudaron a militares a lograr espacios para que, en breve periodo volviera quien les había precedido, tal es el caso del médico Valentín Gómez Farías al General Antonio López de Santa Anna y Juan Nepomuceno Méndez Sánchez, al General José de la Cruz Porfirio Díaz Mori.

Juegos de niños en la década de los setenta del siglo pasado, me recuerdan tardes donde los héroes eran soldados y policías, sin embargo, con el devenir de los años encuentro que, en esta época, en algún estado fronterizo del país, cuando maestros preguntaron a sus alumnos próximos a egresar de la educación primaria qué querían ser de grandes, un gran porcentaje respondió: “ya no voy a estudiar, voy a ser sicario”, similar a esta respuesta, se encontraron muchas.

El recorrido por los jefes de estado del país y la añoranza combinada con anécdota, cobra interés ante la detención del Exsecretario de la instancia responsable de salvaguardar la soberanía nacional. La moraleja de la Fábula, la dejo a usted, a quien agradezco con respeto su tiempo para leerme.