
Apoya Armando Contreras tercera Cabalgata Muertera en Valle Eteco
QUÉ PATRIA
Uno de los primeros impactos emocionales que sufrí en mi lejana infancia fue cuando después de tratar de explicarme qué eran los héroes nacionales que en los libros de texto gratuitos describían de manera extraña como segunda generación que los utilizaba le pregunté a aquella profesora que además de su carácter irascible se había quedado con los libros que fueron parte del premio que me otorgaron por haber ocupado el primer lugar del examen de conocimiento del primer grado contra muchos pronósticos en contra a nivel estatal y nacional, qué eran en realidad personajes como Hidalgo, Zapata o Madero. Con un rostro transformado, iracundo y casi echando espuma por la boca me reprendió a gritos, puso en mi cabeza una de su “medidas pedagógicas” más recurrentes consistente en unas orejas de papel simulando a las de un borrico inquiriéndome de manera agresiva y airada como se me ocurría preguntar si eran santos o simples seres humanos, tratando con decisión y con temor de explicarle que la forma en como los describían en los textos me daban esa idea, ante las risas, burlas y puyas de la mayoría de mis compañeros de salón.
Los libros con que complementé mi educación formal desde el cuarto grado de primaria en el Colegio particular dirigido por Monjas en mi añorado San Jerónimo, fueron dándome una explicación mayor a esta duda que me persiguió años después en textos como aquel extraordinario “Cultura y Espíritu” en que pude conocer fragmentos, relatos y versiones de la cultura universal como el Ramayana, otra versión lejos de aquella francamente fábula absurda que Benito había llegado a la ciudad de Oaxaca en un pedazo de tierra que se desprendió de la laguna de Guelatao pero que años después fue motivo de agria discusión con un peculiar personaje de lo que pareciera hasta ahora fue lo máximo que pudimos lograr los de mi generación y que una buena parte de esa educación oficial guio como a otros también a una concepción y sobre todo a tomar decisiones torales que hoy estamos padeciendo a mas de ocho años de aplicarla. Además de las obras producto de investigaciones académicas, serias y profesionales a las que accedí en mi preparación universitaria en Ciencias Sociales, fueron obras literarias sustentadas en una historia y versiones más apegadas a la realidad como “Reed México Insurgente”, “hasta no verte Jesús mío” y sobre todo la extraordinaria obras del añorado Maestro Ibargüengoitia “Los Pasos de López” en que de manera puntual, jocosa y acida consigna otros datos para estar a tono con el presente, como que el mensajero que nos presentan todavía a notificarla al cura criollo cual rayo macoy, llegó días más tarde de lo calculado porque el rocino en que se transportaba ya no pudo continuar.
Al que la historia oficial califica como el padre de la patria fue un criollo que como sus iguales hartos de hacerlos de lado por los originarios de la península para ocupar las posiciones y puestos de mayor relevancia durante el virreinato que no Colonia entre otras desventajas, incubó con un grupo de personas cercanas la revuelta por separarse de España aprovechando el hartazgo de la población al grito de “Viva la virgen de Guadalupe, mueran los gachupines, viva Fernado VII” y como ahora mismo la amenaza naranja ofrece 5 mil dólares a cada estadounidense si en la elecciones de Noviembre de 2026 gana su partido, don hidalgo espetó; “Al que me siga a caballo le daré un peso; a los de a pie, un tostón”. Ante la falta de condiciones para dar las arengas y proclamas para iniciar la revuelta el 15 de septiembre, la inicia por la mañana del 16 y como herencia de esa misma historia hoy los que denuestan a los que identifican como origen de todos nuestros males lo mismo a Calderón, Salinas, Fox, asumen la imposición del villano histórico de su versión que para empatar la celebración de su onomástico cambió la fecha al 15 nada más y nada menos que Porfirio Díaz.
En la ya conocida práctica de cambiar para que todo siga igual, hoy en casi cualquier localidad de nuestro sufrido y agraviado País, los ejecutivos locales, estatales y el nacional por supuesto desde su ronco pecho inflamados de lo que la retórica llama fervor patrio darán el grito regalándonos patéticos espectáculos que por fortuna también de pena ajena e hilarantes situaciones que van desde aquel gober que al jalar la reata sin ser albur independentista, se vino con todo y badajo, hasta a aquel munícipe que en la más aceda tradición del poder como Calígula hizo a su caballo ministro, el ave de las tempestades hizo a su burro cuate presidente que a todo pulmón espetó: ¡Viva Cristóbal Colón! por lo que además de un cambio de fondo es tiempo también de asumir a la verdadera Patria porque como dice Nemesio García Naranjo: “Las multitudes se enamoran de los payasos épicos”.
Gerardo Garfias Ruiz