CIUDAD DE MÉXICO, 18 de octubre de 2019.- Con una tarde de intensas balaceras en Culiacán, Sinaloa, cierra la semana más sangrienta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Ironía o mensaje, casualidad o destino, los cinco días más violentos de la actual administración ocurrieron justamente cuando el titular de Seguridad Pública, Alfonso Durazo declaró que en materia de seguridad en México se vivía un “punto de inflexión”.

Aunque Durazo sí reconoció que no hay nada que presumir. Y los hechos que a diario han ocurrido desde el pasado lunes, no lo desmienten. La realidad es que durante todo el mes de septiembre y en lo que va de octubre, se han vivido los 45 días más violentos y sangrientos de los últimos cuatro años.

Ayer por la tarde, tuvo lugar una fuerte agresión armada en las calles de Culiacán, Sinaloa, presuntamente para tratar de liberar a un hijo del narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, se trata de Ovidio Guzmán López, quien habría sido detenido mediante un operativo conjunto entre la Sedena y la Guardia Nacional.

Además trascendió que Iván Archivaldo, el otro hijo de Joaquín Guzmán y María Alejandrina Hernández, fue asesinado durante el operativo. Si esta información se confirma nos espera una semana terror en todo el país.

Las imágenes y videos difundidos reflejaban en Culiacán un escenario digno de una película de acción: balaceras, gente corriendo por las calles, personas asustadas rezando en tiendas de autoservicio, reos fugándose de prisión, en fin, la barbarie se desató para cerrar la semana como inicio, entre balaceras y terror.

El lunes, asesinaron a 14 policías en una emboscada del Cártel Jalisco Nueva Generación en Aguililla, Michoacán, cuando realizaban un recorrido.  Los efectivos fueron enfrentados por sujetos armados que viajaban en camionetas blindadas.

Al día siguiente, 14 civiles y un militar murieron durante una balacera en Iguala, Guerrero. El gobierno de Héctor Astudillo informó que hombres armados ingresaron al poblado de Tepochica, donde se enfrentaron con militares y policías que acudieron al resguardo de la población.

El mismo martes por la noche, en diversos ataques de presuntos integrantes de grupos criminales contra policías federales y municipales dejaron un saldo de cuatro civiles muertos y un oficial herido en el municipio de Acámbaro, Guanajuato. En la región opera el Cártel Santa Rosa de Lima.

A mitad de semana, en Tamaulipas, una oleada de violencia dejo en menos de 24 horas, nueve ejecuciones en diversos puntos de la entidad, la mayoría, perpetradas por grupos criminales, como el cártel del Noreste.

Con la detención del hijo de El Chapo Guzmán, el gobierno de López Obrador, estaría implementando una nueva estrategia basada en el ataque, motivado quizás por la falta de resultados sólo con la contención.

Al hacer un simple recuento de los hechos más impactantes de los últimos cinco días, se hace evidente que la violencia en nuestro país esta lejos de disminuir, pero es fácil reconocer que estas circunstancias son resultado de la decisión de Felipe Calderón de legitimar su gobierno con su estúpida “guerra contra el narco”.

Para lo anterior se sirvió de un oscuro personaje, Genaro García Luna quien compró a un costo de mil millones de pesos la Plataforma México, programa que se hizo obsoleto ante el crecimiento desmedido que desató la guerra con el narcotráfico y diversos grupos criminales.

García Luna, es un personaje siniestro que obtuvo especial relevancia, después del montaje televisivo sobre la liberación de personas secuestradas y la captura de los presuntos responsables, uno de ellos, la ciudadana francesa Florence Cassez.

Hoy el ex secretario de Seguridad, García Luna tiene una empresa de seguridad privada en Miami, Estados Unidos, mientras que en México, su estrategia ha convertido a nuestro país en una fosa común.

La sociedad ya no está esperando que se hable de estrategias para combatir al crimen, está esperando resultados que exterminen los grupos crimínales que hoy controlan nuestro país.

Como bien dice, el periodista y líder de opinión, Ciro Gómez Leyva: un país con violencia no puede llevar a cabo una cuarta transformación.

En tiempo real

1.- Manuel Limón Hernández será el nuevo dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros, tras la renuncia de Carlos Romero Deschamps en medio de investigaciones por presunta corrupción.

El nuevo líder petrolero, es originario de Agua Dulce, Veracruz, diputado del PRI en la actual Legislatura, y es identificado como el eterno tesorero del sindicato e incondicional de Romero Deschamps.

Quien espera que Limón no lo traicione, tal como hizo Juan Díaz de la Torre, cuando ocupó el cargo de líder del SNTE, quien a menos de cinco minutos de ocupar el cargo, traicionó a su antecesora, la maestra Elba Esther Gordillo.

2.- El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que el aeropuerto de Santa Lucia será inaugurado el 21 de marzo de 2022, aunque para muchos es poco el tiempo para una obra de tal envergadura.

AMLO dijo que por la «embestida legal» se tuvo que considerar esta obra como seguridad nacional, sin embargo dijo que a partir de ahora se manejará toda la información con transparencia.

La información que si ha trascendido es que por razones de salud, a finales de este mes, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú renunciará a su cargo.

3.- El secretario de Hacienda, Arturo Herrera negó que hubiera una cacería de brujas contra pequeños empresarios que pudieran usar, por error o desconocimiento, alguna factura falsa; y aseguró que la nueva legislación es en contra de quienes venden facturas con verdadero dolo y fines comerciales.

Para Herrera, la ley contra facturas falsas está definida y tiene el claro objetivo de atacar un tipo de fraude fiscal específico, aquel en donde las empresas poseen RFC, pero que no tienen actividad fiscal.

Esto significa que no compran insumos para producir nada, no venden nada y lo único que hacen es vender facturas, para defraudar al fisco federal.