
Transforman Las chinas oaxaqueñas el luto en arte para las comparsas
OAXACA, Oax. 3 de noviembre de 2026.- En Santa Ana Zegache, una comunidad de los Valles Centrales de Oaxaca, el Día de Muertos también se celebró entre cuentos, música y teatro, con una propuesta artística que reunió a madres, hijas y familias para recordar a quienes ya partieron y compartir las tradiciones con las nuevas generaciones.
Se trata de Calenda Calaquita 2026, un proyecto de teatro participativo comunitario que el pasado 1 de noviembre presentó una adaptación de la obra ¡Que viva el pan de muerto!, escrita por Blanca Lozano, en el templo de Santa Ana Zegache.
La presentación combinó literatura infantil, narración oral, música y actuación, con una característica particular: las familias no fueron únicamente espectadoras, sino también protagonistas de la representación.

Bajo la dirección y narración de Blanca Lozano, participó el grupo Familias a escena, integrado por madres e hijas, con el acompañamiento del escritor Emilio Lome, reconocido por su trabajo en la literatura infantil y juvenil.
La historia del pan de muerto sirvió como punto de encuentro entre las artes escénicas y una de las tradiciones más arraigadas de Oaxaca, donde las ofrendas, los alimentos y la memoria familiar forman parte de la relación que las comunidades mantienen con sus difuntos.
Calenda Calaquita nació en 2022 por iniciativa de Blanca Lozano, con la participación de Emilio Lome en el desarrollo de su concepto artístico. Desde entonces, la propuesta busca acercar la literatura y el teatro a las infancias mediante experiencias que recuperan elementos de la cultura mexicana.

En esta edición, el proyecto llegó a Santa Ana Zegache con el respaldo de la Fundación Cultural Rodolfo Morales y Amigos del Teatro Macedonio Alcalá A. C., mediante el programa El teatro en tu comunidad, una iniciativa que busca acercar las expresiones escénicas a públicos fuera de los recintos teatrales convencionales.
En este esfuerzo de promoción cultural destaca también el arquitecto Esteban San Juan Maldonado, vinculado durante años a la dirección y conservación del Teatro Macedonio Alcalá, así como al impulso de proyectos para llevar las artes escénicas a las comunidades oaxaqueñas.
Su relación con Santa Ana Zegache tiene además una historia particular. San Juan colaboró con el pintor Rodolfo Morales en proyectos de restauración del patrimonio arquitectónico de los Valles Centrales, incluido el templo de esta población, donde se desarrollaron procesos de recuperación artística con la participación de habitantes de la comunidad.

Ese vínculo entre patrimonio, arte y participación social encuentra continuidad en iniciativas culturales que aprovechan los espacios comunitarios para acercar el teatro a las familias.
La elección de Santa Ana Zegache como escenario de Calenda Calaquita permitió reunir dos expresiones de la identidad oaxaqueña: la preservación de las tradiciones de Día de Muertos y la participación de las comunidades en actividades artísticas.
A diferencia de los espectáculos convencionales, el teatro comunitario incorpora a personas de distintas edades y experiencias, convirtiendo la preparación y representación de una obra en una oportunidad para convivir, aprender y compartir historias.

En Calenda Calaquita, la participación de madres e hijas permitió dar a la celebración un sentido intergeneracional, donde la literatura infantil se convirtió en un medio para transmitir recuerdos, costumbres y formas de entender la vida y la muerte.
La presentación formó parte de las actividades culturales que acompañaron el Día de Muertos en Oaxaca, una celebración que, más allá de las grandes comparsas y los encuentros multitudinarios, conserva en sus comunidades espacios de expresión familiar y colectiva.
Con iniciativas como esta, los cuentos salen de los libros, el teatro llega a nuevos escenarios y las tradiciones encuentran otras maneras de permanecer vivas entre las nuevas generaciones.