
Lleva Yugen el barro de Oaxaca al cine de animación internacional
Marzo es uno de los meses en dónde parece que las cosas comienzan a la normalidad después de las fiestas, el invierno, y el inicio de año, ya estamos acostumbrados a un 2026 y entramos en un mes dónde parece que todo está en equilibrio.
La rutina está hecha y ya no se ve como cumplir con una obligación, sino que pertenecen ya a un un estilo de vida que hemos ido adaptando poco a poco.
Marzo es diferente porque empiezan a notarse más el calor, los días largos y ya no queremos ir directamente a casa después del trabajo, empezamos a ver lugares públicos con mayor afluencia y no necesariamente por un evento especial, sino por el simple hecho de de aprovechar una tarde que ya no se siente tan pesada de transitar.
En ciudades como Oaxaca este cambio se nota especialmente en la forma en que vuelven a llenarse los andadores y las plazas al final de la tarde ya vemos cómo la ciudad recupera ese movimiento que caracteriza el lugar.
Ya en marzo recuperamos la energía social pero la que planeamos con amigos porque es en este mes cuando las reuniones dejan de ser tan formales. Si te has dado cuenta, los encuentros dejan de programarse con tanta anticipación y empiezan a aparecer los planes espontáneos a salir a caminar, a comer, por un café, etc.
Si bien marzo no es una temporada de grandes eventos, si es de encuentros sencillos pero honestos y con verdaderas ganas de activarse socialmente.
Quizá el cambio más interesante en este mes es la velocidad con la que se crean los planes. Veníamos de algunos meses en dónde todo se planeaba con solemnidad y ahora sucede de forma natural.
Seguramente ya te fuiste a caminar con amigos, salieron a tomar un café o a comer helado, o incluso una salida corta termina siendo el plan del día. Marzo es el mes donde la improvisación vuelve a ser bienvenida y dónde se hacen los mejores planes informales.
Si alguien quisiera describir marzo sin mencionar fechas ni eventos, probablemente lo haría a partir de momentos pequeños como buenas charlas en algún parque o alguna salida a caminar con amigos; si bien es cierto que son planes pequeños, tienen algo que los hace especiales: no necesitan una razón y si mucho corazón.
La ciudad se vuelve un escenario para cosas muy simples, te puedes dar cuenta que en los parques hay pequeños recitales que podrás disfrutar mientras se camina y quedarte a ver el movimiento de la gente o salir a ferias y exposiciones a comprar algo interesante cuando el sol ya empieza a bajar.
Ese tipo de momentos no suele aparecer en guías turísticas ni en agendas culturales sin embargo vale la pena aprovechar de lo más sencillo: vivir con lo cotidiano.
Donde realmente se percibe el cambio de ánimo es por la noche y seguramente te has dado cuenta como la ciudad recupera su vida nocturna, pero con una atmósfera distinta: más relajada, más de salir a lugares abiertos y con ganas de compartir con los nuestros..
En marzo ya te puedes dar cuenta que mezclamos lo presencial con el entretenimiento digital, porque mientras algunos buscan salir a un bar tranquilo de Oaxaca, otros quieren estar en casa disfrutando de una película en Netflix o navegando desde su teléfono por un casino en línea, o reunirse con amigos a jugar un torneo de playstation o divertirse con algún giro en una ruleta en una plataforma digital mientras se disfruta de una bebida en una terraza.
No podemos negar que las actividades de entretenimiento son igual de interesantes tanto dentro, como fuera de casa y son momentos de distracción que activan las noches de marzo.
Hay algo curioso con marzo, muchas personas lo perciben como una especie de reinicio en el calendario, porque enero suele estar lleno de querer solucionarlo todo y de establecer objetivos de todo tipo. Febrero, al ser un mes corto, pasa rápido entre rutinas y ajustes. Pero marzo es ese mes dónde las cosas empiezan a sentirse más naturales y con el ritmo perfecto para hacer nuestras actividades. Sin presiones de metas, sin compromisos que cumplir.
Las personas recuperan cierto equilibrio entre trabajo, descanso y vida social y por eso los días se sienten más manejables y las agendas dejan espacio para pequeños planes en la ciudad. Es como si todo se acomodara fácilmente de nuevo.
Marzo no busca impresionarnos con eventos masivos ni metas inalcanzables que estamos obligados a cumplir, ahora ya podemos acomodar nuestras prioridades y entender que los planes más divertidos suelen ser los más simples.
Ya sea escuchando música en una tarde en tu jardín o compartiendo una noche de juegos y risas con amigos, marzo nos recuerda que no hace falta hacer más cosas, sino elegir mejor cuáles valen la pena ya que muchas veces, esas elecciones terminan siendo las más sencillas.