
Intercambio en formación de militares de Estados Unidos y México
HUAJUAPAN, Oax. 6 de abril de 2026.- Beni, una perrita mestiza que ayudaba a retirar lirio acuático de la Presa Yosocuta, fue envenenada en Huajuapan de León durante Semana Santa. Su muerte encendió las redes y puso en el centro una crisis ambiental que lleva años sin solución.
Alfonso y Graciela la rescataron de cachorra, abandonada a la orilla de la misma presa que después ella defendería. Ahí creció, entre el agua y los peces. Con el tiempo aprendió a sacar la lechuguilla con el hocico, nadando hasta donde los humanos no llegaban, y lo hacía todas las mañanas. Los niños iban al tequio a verla. Le tomaban fotos y videos. Era de todos.
La Presa Lázaro Cárdenas del Río, conocida como Yosocuta, es la principal fuente de agua potable de Huajuapan de León y de comunidades de toda la región Mixteca.

El lirio acuático —llamado lechuguilla por los locales— comenzó a detectarse desde 2021, pero en 2026 la expansión llegó a uno de los niveles más críticos: cubría casi el 45% de la superficie del embalse.
La planta, originaria de la Amazonia y considerada la maleza acuática más agresiva que existe, bloquea la luz solar, consume el oxígeno del agua y en casos extremos puede secar los cuerpos de agua por completo. Crece donde hay contaminación: su proliferación en Yosocuta está asociada principalmente a la descarga de aguas negras.
El municipio adquirió una cosechadora mecánica para combatirla y funcionó, hasta que a principios de 2026 quedó fuera de servicio dos meses por falta de una pieza de repuesto. En ese lapso la plaga se desbordó. El presidente municipal Luis de León Martínez Sánchez lanzó entonces la campaña "Lucha contra la Lechuguilla", convocando a tequios masivos desde el amanecer. Hasta el 29 de marzo, más de cinco mil personas habían participado y se retiraron más de tres mil toneladas de lirio. El ayuntamiento precisó que costeó la operación íntegramente con recursos propios, sin apoyos externos. Beni estaba ahí, todos los días, sin que nadie la convocara.

El Jueves Santo fue la última vez que alguien la vio, cerca de la iglesia, esperando a sus dueños. El viernes no llegó al tequio. El sábado tampoco. El domingo amaneció muerta. "Murió Beni, la encontramos muerta. Creo que la envenenaron", dijo su dueña a medios locales. La noticia se extendió por redes como se extiende la lechuguilla: sin freno.
La presa no llegó a medios nacionales cuando el lirio cubrió el 45% de su superficie. Tampoco cuando la cosechadora se quedó sin la pieza. Llegó cuando murió una perra.
Las autoridades advierten que la plaga sigue representando un riesgo para el suministro de agua, especialmente con la temporada de estiaje encima. El tequio sigue. La lechuguilla también.
Los tres cachorros de Beni —Duvalin, Negrito y Lobito— viven con una vecina. Todavía no conocen la presa.
