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OAXACA, Oax. 20 de octubre de 2025.- Oaxaca es el segundo estado del país que mayor cobertura forestal perdió en el periodo 2001-2023, con 408 mil 415 hectáreas, que corresponden a áreas forestales que se convirtieron en pastizales (66.1%) o que fueron utilizadas con fines agrícolas (30.79%), principalmente para el cultivo de agave.
El Sistema Nacional de Monitoreo Forestal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) indica que en promedio en Oaxaca se han perdido 16 mil 886 hectáreas anuales, de las cuale 11.8 corresponden a bosques que se convirtieron en pastizales y 5.4 fueron utilizadas para el sector agrícola.
Aún cuando estas cifras son preocupantes, para especialistas en el área de conservación forestal, las estadísticas de pérdida de bosques son más altas.
“Hay diversos indicadores, los más conservadores hablan de 18 mil hectáreas anuales, los más desalentadores de 38 mil, pensamos nosotros que son cerca de 30 mil hectáreas que se pierden de bosques al año. De esto lo más alarmante es que aproximadamente 10% se trata de bosques primarios”, explica Raymundo Martínez Jiménez, vicepresidente de la Comisión de Honor y Justicia del Colegio de Profesionales Forestales en el Estado de Oaxaca.
Aunque esta pérdida de cobertura forestal se da en diversas regiones del estado, como la Costa, Mixteca y la Cuenca, donde históricamente se ha intensificado la ganadería, actualmente las zonas que mayor presión sobre sus bosques registran son las productoras de mezcal.
“El problema más severo lo estamos viviendo en las cuencas del río Tehuantepec, principalmente la subcuenca del río Alto Tehuantepec y la subcuenca del río Tequisistlán. Estas cuencas están dentro del área de producción de agave más importante del estado”, señala.
Dentro de esta zona, entre las regiones Sierra Sur, Valles Centrales e Istmo, se encuentra el Valle de Yautepec, un ecosistema biodiverso muy frágil compuesto principalmente por la selva baja caducifolia y bosque tropical caducifolio, el cual ha incrementado fuertemente el cultivo de agave para producir mezcal.
Propuesta agroforestal
A pesar del propósito de las comunidades por continuar produciendo mezcal, muchas de ellas han implementado técnicas agroforestales de aprovechamiento de su territorio, como parte de una actividad económica ambientalmente sustentable.
Martínez Jiménez apunta el caso de Sola de Vega, municipio de la Sierra Sur que es uno de los productores históricos de mezcal en el estado.
“Sus procesos de producción se mantienen de forma tradicional, no hay una tala completa del bosque, hacen una selección de las especies forestales que permitan una convivencia sana con el agave. Esto evita que haya una erosión acelerada y una pérdida de muchas de las funciones ecosistémicas. Los sistemas agroforestales tradicionales son la oportunidad de que el productor mantenga una oportunidad económica a través del agave, pero también preserve la riqueza natural”, asegura.
El especialista señala que en colaboración con el Colegio de Ingenieros Forestales diversas comunidades han logrado dar un viraje importante a la plantación de agave mediante planes de manejo forestal, que son análisis del territorio con los que se determinan cuáles áreas pueden aprovecharse sin afectar el ecosistema. Estos estudios, enfatiza, resultan convenientes, pues resulta muy costoso revertir los daños del suelo deforestado. En promedio la restauración de una hectárea degradada requiere inversiones de entre 100 mil y 200 mil pesos.
“Entonces, por más recursos que puedan venir de campañas del gobierno, mientras la gente no haga conciencia, los recursos siempre van a ser insuficientes”.