
Las oposiciones de cara al ‘27
OAXACA, Oax. 7 de febrero de 2026.- Internet, las cadenas nacionales, los bloqueos, la pandemia y la burocracia gubernamental acabaron con las fuerzas de Plaza Antequera.
Una tienda de tradición oaxaqueña que, enclavada en el primer cuadro de la ciudad, sobre la calle de Hidalgo, no encontró lugar en medio del proceso de gentrificación que vive la ciudad.
Cuando fue inaugurada el 13 de octubre de 1990, se convirtió en la tienda de ropa para hombres de mayor prestigio de la Verde Antequera.

Abrió unos años antes que la sucursal de Sears en Oaxaca; más de una década antes que Fábricas de Francia y por lo menos 20 años antes de que Amazon se convirtiera en el gigante acaparador del comercio global. Pero llegar antes no fue garantía.
La plaza, cuenta Samuel Marcial Ramírez, ya no da. “La tienda duró 35 años y puedo decirle que en 25 años fuimos el número uno, teníamos calidad, precio, surtido y la gente buscaba eso”, dice en entrevista quien desde el primer día fue el encargado principal de la tienda.
“Era para gente que quiere vestir elegante, gente que pues tiene el poder adquisitivo, que quiere lucir. Pero pues como cualquier empresario tú dices, ‘esto tengo invertido, tanto dinero, me debe dar tanto, no me da, pues mejor lo cierro’”, señala.

Aquí se encontraban marcas que no había en otro lugar, Óscar de la Renta, Ermenegildo Zegna, Mirto, Scappino. Su ubicación, un privilegio, fue también un factor en contra. Quedó atrapada en medio del conflicto magisterial de 2006 y, aún después de eso, la cercanía permanente con la sede central de la Sección 22 resultaba problemática.
“Cambian mucho los tiempos también. Nos afectó mucho lo del 2006, bastante. Después el cierre de las calles tampoco nos favoreció. Estamos en una zona, en Armenta y López, donde está el sindicato de los maestros, también los paros. La inseguridad también ha influido bastante. Posteriormente de la pandemia las ventas empezaron a bajar más”, cuenta don Samuel, quien recuerda que en los mejores tiempos la tienda empleó a 35 personas. Hoy quedan él y dos hombres más con quienes resguarda las pocas prendas que quedan, aún en venta.
Hay aún tallas grandes de camisas, algunas bolsas deportivas, películas en VHS, algunos zapatos, todo con 60% de descuento, prendas que aún esperan que alguien complete su ciclo como mercancías, las compre y las salve de ser embodegadas, desechadas o regaladas.
Aunque el cierre formal se dio desde el 31 de octubre, hoy los trámites de fin de operaciones ante el municipio de la capital mantienen atrapada a esta tienda. Los mil metros cuadrados con los que cuenta este inmueble aún esperan la decisión de sus dueños sobre si rentarlo o venderlo. Si se convertirá en un nuevo restaurante, en un hotel o en otra tienda aún se desconoce.