
Urge Leticia Bonifaz a poner las armas en el centro del debate
JUCHITÁN, Oax. 17 de mayo de 2026.- Con una explosión de color y fe, los integrantes de la Sociedad de la Vela Guelabe’ñe ( Vela del lagarto) en Juchitán, recuperaron después de una década la tradicional regada de frutas que se realiza en honor al lagarto, animal sagrado para los zapotecas del Istmo de Tehuantepec.
Las regadas de frutas son una especie de convites muy coloridos, donde las mujeres y hombres que se encargan de organizar las velas (fiestas nocturnas) , en honor a santos, vírgenes, oficios , lugares y animales sagrados, recorren las calles de la ciudad cargando las velas y flores que se ofrece a las deidades, así como sus mejores prendas, en las mujeres, las que les da identidad.
Las participantes de esta tradicional regada portan en sus peinados y vestimentas elementos relacionados al lagarto, así como resaltando el color verde.

El lagarto sagrado
Juchitán, pueblo zapoteca del Istmo de Tehuantepec, mantiene viva las fiestas que realizan campesinos en honor al lagarto, pues para la cultura zapoteca es un animal sagrado, totémico y está relacionado con la tierra: es el animal que sostiene la ceiba, árbol también sagrado que representa el mundo, por eso su importancia y veneración.
Existen varios sitios sagrados de peregrinación en Juchitán, pero destaca uno por ser el último que se conserva dedicado al animal totémico y sagrado para los zapotecas: Guelabe’ñe’ , la Casa del Lagarto, santuario que con el tiempo fue tragado por un parque eólico.

Los ancianos campesino cuentan que el río que rodea el santuario , hace años caudaloso, estaba lleno de lagartos, y los responsables de realizar la vela en honor del lagarto venían y atrapaban el más grande para exhibirlo en la entrada de la festividad , que se realiza en la Séptima Sección.
El santuario de peregrinación se localiza a 10 kilómetros al oriente de Juchitán, cerca del esteroGuie’ (estero de piedra) y la Laguna Superior; en la actualidad se tiene que atravesar el parque eólico Bii Hioxo para acceder a él y es la última morada que existe de este animal sagrado en todo el istmo, y que aún se conserva y se venera por miles de zapotecas de la región.




