
Ilustra Melissa Pérez Segnini colección Cómoda de Pro Femme
OAXACA, Oax. 5 de diciembre de 2025.- Más de 8 mil estudiantes de las ocho regiones de Oaxaca participaron en procesos de reflexión sobre discriminación, salud emocional y arte, a través del proyecto Sembrar semillas y cosechar el fruto, impulsado por el coreógrafo y creador escénico Miguel Ángel Aja.
La iniciativa concluyó su etapa 2025 con la puesta en escena Yollotl Texiutlati (Corazón Adolorido), obra que sumó un total de 10 funciones, seis de ellas en patios escolares y cuatro presentaciones de gran formato en el Teatro Juárez.
Con respaldo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, el proyecto descentralizó la oferta cultural al llegar a comunidades de la Sierra Juárez, Costa, Mixteca, Istmo y Valles Centrales, entre otras regiones del estado.

Las funciones se realizaron en sedes como la Secundaria Técnica 38 de Ocotlán, la Secundaria Benito Juárez de Pinotepa Nacional, la Secundaria Leyes de Reforma en Tlaxiaco, así como planteles de Miahuatlán y localidades de la Sierra Juárez.
En esta última región, particularmente en San Juan Atepec e Ixtlán, la convocatoria superó al público estudiantil de nivel secundaria y reunió a una audiencia intergeneracional integrada por alumnado de primaria y bachillerato, docentes y madres y padres de familia.
Durante los foros posteriores a las funciones, las y los estudiantes identificaron la persistencia de estereotipos y actitudes discriminatorias vinculadas a la apariencia, además de mostrar interés por la profesionalización de la danza y sus procesos académicos y creativos.
Miguel Ángel Aja destacó que gran parte del público desconocía que la danza puede estudiarse de manera formal, lo que abrió preguntas sobre producción escénica, formación profesional y desarrollo artístico como opción de vida.

El proyecto incluyó espacios de diálogo directo con el elenco, así como ejercicios de reflexión escrita y composiciones literarias elaboradas por el alumnado, lo que evidenció la necesidad de fortalecer el acceso continuo a expresiones artísticas profesionales dentro del entorno escolar.
Si bien la respuesta estudiantil fue amplia y participativa, la experiencia también planteó la oportunidad de reforzar la vinculación con el magisterio, a fin de aprovechar las guías pedagógicas del proyecto y ampliar su impacto en el aula.
Con estos resultados, Sembrar semillas y cosechar el fruto reafirmó el uso de la danza folklórica contemporánea como una herramienta de pensamiento crítico, diálogo social y formación cultural para la juventud oaxaqueña.