
Urge Leticia Bonifaz a poner las armas en el centro del debate
Descomplicado
“No podemos permanecer neutrales ante las Violaciones de Derechos Humanos… no hay equidistancia posible entre opresor y oprimido”. Eileen Truax La paz es un concepto abstracto trastocado por las tendencias de moda; sin embargo, en los tiempos actuales de polarización y discursos de odio alentados en las redes sociales, no podemos mantener la misma distancia entre quien agrede y la víctima de esa agresión, en todos los contextos. La paz no es sólo la ausencia de la guerra o violencia, es también un estado activo de armonía, equidad y justicia social donde las personas y los grupos pueden desarrollar sus vidas con dignidad, seguridad y respeto mutuo. En países como México, falta un largo camino para lograr que exista justicia social. Una madre de familia, una o un hijo no pueden sentirse en paz si falta en la mesa alimento, si un familiar está desaparecido o si salir a la tienda de la esquina a comprar leche y pan, o subirse a un elevador, se convierte en un riesgo potencial para sufrir cualquier tipo de agresión. Dice Marta Lagos, Directora Ejecutiva de Latinobarómetro: la paz no hay que idealizarla, hay que ponerle metas concretas y llevarlas a cabo; no se puede hablar de paz si las personas sienten que viven en una sociedad justa. Por esa razón, la paz es un concepto abstracto, porque no se puede tocar, medir directamente o ver de forma concreta; sin embargo, pese a ser un constructo simbólico, se puede percibir en un ambiente donde sí existe, en un entorno familiar, laboral o en otros grupos sociales en los que el pensamiento positivo puede ser una parte, pero no la totalidad de la ecuación, porque construir la paz también implica alzar la voz ante las injusticias o las violaciones contra los Derechos Humanos. Como dice Eileen Truax, no se puede tomar la misma distancia entre agresores y agredidos, y aplica en temas como migración, desplazamiento forzado, conflictos armados entre naciones, violencia de género o violencia intrafamiliar. Recientemente, Pantone Color Institute, que ha sido uno de los referentes para influenciar tendencias de la moda a través del color, difundió que el color blanco será el color del año 2026 (Cloud Dancer, Pantone 11-4201), marcando la primera vez que un tono blanco recibe este título, simbolizando calma, claridad, nuevos comienzos y un lienzo para la creatividad en tiempos de cambio, reflejando un deseo de simplicidad y serenidad. Los periodistas de la sección de Style del diario The New York Times se reunieron a discutir la decisión y lo describieron como: “un símbolo de influencia tranquilizadora en una sociedad frenética… y un lienzo en blanco con el que todos podemos empezar de nuevo”. Por obvio que parezca, poner el tema de la paz como eje central de foros, encuentros o conversatorios, provocar la discusión, el análisis y tratar de encontrar coincidencias es un ejercicio que —en sí mismo— ya es un avance. Así lo dijo Héctor M. Dada Sánchez, Director de la Oficina para México, el Caribe y Centroamérica de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB): “En un mundo convulso que está atestiguando la dolorosa realidad de conflictos, guerras, violencia que afectan a tanta población… poner la paz en el centro del Estado, de la cosa pública, de la reflexión… no es una cosa menor en estos tiempos”. Lo expresó durante su intervención en la inauguración del 3er. Encuentro Iberoamericano de Voces por la Paz, en formato híbrido, en Guadalajara, Jalisco, México, el 3 de diciembre del 2025. En definitiva, ser neutrales no es opción en un mundo frenético donde se necesitan líderes con valores, ética y determinación por construir territorios de paz. Gracias: Voces 2025 sucedió en Jalisco gracias a la voluntad de mujeres y hombres comprometidos con construir territorios de paz, desde sus espacios y de cualquier forma imaginable, lo que merece mención especial en la siguiente columna pero, en avanzada, un: ¡GRACIAS, de corazón, palabra y pensamiento!