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A cien años de su nacimiento, el legado de Tomás Méndez, uno de los compositores más influyentes de la música mexicana, permanece vigente gracias a temas como Cucurrucucú Paloma y Paloma Negra que han trascendido fronteras, idiomas y generaciones.
Con motivo de esta conmemoración, su hijo, Eduardo Méndez, participó en el programa Caramelo Auditivo de UAM Radio 94.1 FM, ahí narró cómo el éxito global de su padre no fue producto del azar, sino de una gran sensibilidad que lo llevó a crear lírica llena de poesía.
"Tomás Méndez disfrutaba mucho la naturaleza y nace con una genialidad tremenda. Yo creo que él fue una persona elegida", expresó quien ha sido el principal impulsor de la preservación de su repertorio, al rememorar la infancia de del artista en Fresnillo, Zacatecas, donde comenzó a desarrollar una capacidad creadora que más tarde marcaría la historia de la canción tradicional de este país.
Detalló que Cucurrucucú Paloma, escrita cuando el músico apenas era un adolescente, simboliza una de las piezas más universales del producción musical nacional interpretada en alrededor de 60 idiomas y es parte de más de setenta producciones cinematográficas nacionales y mundiales, lo que la convierte en una de las canciones mexicanas con mayor presencia en la cultura popular a nivel internacional.
“Es la melodía más versionada de México y del mundo junto con Bésame mucho, de Consuelo Velázquez; incluso esta gran compositora le hizo un homenaje al músico zacatecano al hacer una adaptación al piano e instrumental de este tema.”
Evocó que figuras de la talla de Juan Gabriel, Roberto Cantoral, Pérez Prado, Natalia Lafourcade y Caetano Veloso, entre muchos otros, le han rendido homenaje con interpretaciones actuales, lo que ha contribuido a que su lírica continúe presente entre públicos de distintas épocas.
"Tomás Méndez tiene algo importante que es el análisis de sus letras; hace más prosa que poesía; es un poeta surrealista que hace fábula cantada", afirmó al señalar que cada canción constituye una narración capaz de despertar la imaginación.
El promotor de su legado subrayó que las audiencias recientes pueden acercarse a este patrimonio desde una perspectiva distinta, al apreciar la belleza melódica de las creaciones y la profundidad de sus narrativas, personajes y metáforas.
Además de su talento creativo, Eduardo Méndez recordó el carácter sencillo y cercano de su padre, quien, a pesar del reconocimiento alcanzado fuera de México en las décadas de 1950 y 1960, nunca perdió el vínculo con la gente que inspiraba sus composiciones.
"Después de estar en la fama decidió ser sencillo, decidió ser simple, decidió nunca alejarse del pueblo porque, como me decía: yo me nutro de ellos", relató.
En la emisión radiofónica conducida por Abril Dávila y Sofía Navarro, destacó la profunda espiritualidad del compositor, así como su disciplina para escribir, revisar y perfeccionar cada una de sus canciones, cuyos manuscritos aún conserva como parte del acervo familiar.
Estas piezas inéditas, junto con nuevas grabaciones y materiales documentales, integran los proyectos que su hijo impulsa para poner al alcance el conjunto de canciones del artista a las plataformas digitales y a nuevos públicos.
Eduardo Méndez invitó a los oyentes, en especial a las y los jóvenes universitarios, a redescubrir la trayectoria del autor a través de la escucha de sus creaciones que estimula la creatividad y permite descubrir otros significados en cada interpretación.
"Si ustedes oyen a detalle una composición de Tomás Méndez es como si leyeran un libro o un cuento corto; hace que la mente vuele", concluyó sobre el autor de cerca de 150 composiciones y cuyo setlist forma parte del patrimonio musical de nuestro país.