
Entrega Salomón Jara reconocimiento a nueva agencia de Zaachila
Juan Orol fue un sui géneris actor y director de cine de origen español que hizo la mayor parte de su trabajo en México que en lugares como Francia fue catalogado como la máxima expresión del surrealismo y entre otra de sus gracejadas en una célebre entrevista de corte internacional a fines de los años cuarenta del siglo pasado a pegunta expresa para que describiera cómo se le había ocurrido en uno de sus filmes la escena en donde el asesino aparece matando a su víctima con un traje a rayas oscuro y en la escena siguiente se le ve enfundado en un traje blanco recibiendo tal cantidad de elogios y reconocimientos, el respondió: Nada hombre, lo que pasó es que al imbécil se le olvido en la grabación al día siguiente de ponerse el mismo traje y se ha puesto ese tacuche blanco, que qué va a ser eso que dices surrea… qué?Después en su otra memorable tragicomedia el “fantástico mundo de los hippis” promocionó el filme en aquellos cartelones a color que en mi San Jerónimo añorado le carranceábamos al Chato Vidaña cuando se descuidaba, con el subtítulo para el museo del horror “Y en el papel de los hippis, cien auténticos hippis en sus motos” que hoy ante la perversión y manipuleo de la otrora celebración tradicional de los muertos a cual más, presidentes o agentesmunicipales, burócratas de todos los tamaños y tallascon cirugías o arreglos, gobernantes, grupos, teatreros, músicos, organizaciones más los que se acumulen en lo que se acercan las fechas, echan su resto a las apuestas para demostrar quién pone en marcha el invento más “original” en que lo menos importante como lo fue alguna vez, no más de hace veinte años, era una conmemoración familiar, cultural, de identidad añeja y comunalidad en los hogares y familias de todo tipo en especial las extensas en todo México y en especial en lugares como Michoacán, Campeche y por supuesto nuestro Oaxaca.
De los primeros registros de cuando inició el cambio de perversión fue cuando los infantes de preprimaria fueron obligados a acudir en esas fechas disfrazados de los personajes de la cultura gringa del Halloween allá por los setenta del siglo pasado volviéndose algo normal y ahora practicado casi en automático por todo tipo de personas con descendientes en ese nivel educativo que incluso cobijó a la creación de un personaje que ya forma parte del imaginario televisivo como lo fue “chiquidrácula”, destacando lo que ahora se ha convertido en el gran desfile en la Ciudad de México que apenas hace un lustro se inventó para un filme de la serie de James Bond y que hoy no faltan los ignorantes cotidianos que aseguran que es tradicional. Aquí en nuestro solar en esa práctica que pensaba estaba casi erradicada, una persona dedicada al negocio restaurantero por cierto exitoso, sabroso y especial, fue premiada con el encargo gubernamental más importante en materia de apoyo a la cultura para inventarse entre otras horripicosas un desfile de miles de personas disfrazadas de muertos, zombis, calacas, charros pintados de muertos como los hoy casi defenestrados dirigentes sindicales burócratas, catrinas que harían que Guadalupe Posada se vuelva a morir, así como devanándose los sesos para tratar de emular a las ya exitosas al menos económicamente “callejonadas” en Guanajuato, se sacó del menú las “muerteadas” que hoy ignaros dixit promueven como una tradición Oaxaca.
Han canonizado a nuestra Llorona como la música oficial e infaltable que a los que algún defecto tenemos y que somos istmeños de pura coraza nada que ver con entre otros versos y puñaladas al centro del sentimiento como aquellos que dicen: ¡A mi el confesor me dijo Llorona que te olvide y no te sienta, yo le contesté llorando Llorona, hay padre si usted la viera!lejos muy lejos de los pintacaritas y toda esa parafernalia hechiza de hoy día incluso los mismos gobiernos se jactan de promover y exponer ante una pueblo que carece de medicamentos, inseguridad, opciones de trabajo que ya veremos cuánto se gastarán en adornos y arreglos que los últimos en lasllamadas fiestas patrias dicen que costaron más de seis millones que habrá que aplicarles esos otros versos: Hay muertos que no hacen ruido y es más grande su penar por aquello de los nuevos ricos de quienes llegaron al poder al son de no robar, no mentir y no traicionar.
Ígnorolo, Cantinflas dixit, si hoy continua la “conquista laboral” para ciertos empleados públicos que recibían una especie de bono hoy llamado truculentamente monedero por los dirigentes bastante impugnados, para las compras de pan, chocolate y mole como sucedía en un pasado reciente o al igual que con las medallas que cuestan millones de pesos y que el actual gobierno dice que ya se acabó para el próximo año, quedaron para el museo del horror y como ahora podemos agregar que en el papel de los muertos: Miles de verdaderos muertos y desaparecidos.
Gerardo Garfias Ruiz