CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto de 2020.- Nunca el turismo en México había estado en niveles tan bajos como ahora, con Miguel Torruco (Thor-ruco) al frente.

Nivel bajo por la inadecuada planeación, por la violencia a nivel nacional y, por la pandemia mundial.

Bajo nivel por el descuido institucional en materia de promoción (a finales de julio, manos invisibles dejaron fuera de servicio la página oficial Visit México; el jueves de la semana anterior, proveedores de Sectur tradujeron pesimamente al inglés y francés, los nombres de importantes destinos turísticos: Guerrero/ Warrior; Torreón/ Turret….

La campaña «Mom, I’m in Acapulco» (Mamá, estoy en Acapulco), ordenada por los gobiernos federal y del Estado de Guerrero, fue motivo de innumerables críticas, destacadamente del gobernador Héctor Astudillo, quien la calificó como imprudente, insensible e inoportuna.

La secretaría de Turismo (SECTUR) se ganó el mote de SEXTUR tras ofrecer a los jóvenes extranjeros “experiencias fuera de serie”, “actividades trendy” y lugares “sin tanta formalidad”.

En pocas palabras, una vida “sin reglas”.

¿Que México pierde millones de dólares del turismo extranjero?

¿Que se perdieron miles de empleos formales e informales?

¿Que la Semana Santa de 2020, igual, se perdió?

El turismo, las remesas y el petróleo son pilares de la economía mexicana.

En el gobierno anterior viajaron a los destinos de sol y playa (Cancún, Cozumel, la Riviera Maya, Puerto Vallarta, Los Cabos y Ensenada) 32.1 millones de turistas internacionales.

De acuerdo con expertos y por miedo a la pandemia, los paseantes mexicanos de hoy cambiarán los destinos de playa por lugares cercanos (pueblos mágicos, turismo médico, naturaleza, pesca, contemplación).

Tengo entendido que la Conferencia Nacional de Gobernadores, diputados, senadores y empresarios firmaron una Alianza para impulsar el turismo de playa, de aventura, de naturaleza y el ecoturismo.

El “puente de la solidaridad turística” (del 12 al 16 de septiembre) podría ser la primera gran prueba para reactivar esa actividad, claro, si el Covid lo permite.

Dicen los que saben que el turismo en México retomará su paso en 2024, si no es que hasta el 2030.

Lo que el secretario Thor-ruco no sabe es que Acapulco no es sinónimo de “furry fans”.

La ciudad y puerto son playas y montañas (La Quebrada, Caleta y Caletilla, el Fuerte de San Diego, Barra Vieja, Pie de la Cuesta, Puerto Marqués, la Zona Dorada y la vida nocturna en general)

Tampoco sabe el señor secretario que el sargazo, que periódicamente llega al caribe mexicano, inundó prácticamente las playas de arena blanca y aguas color turquesa, atractivo principal de Cancún y la Riviera Maya.

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