CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto de 2020.- De manera discreta, por la vía financiera y casi diplomática, el gobierno de la Cuarta Transformación puso distancia a Donald Trump y lanzó un señuelo para intentar llamar la atención de Joe Biden, de los líderes de la Unión Europea y también de los de algunos países latinoamericanos.

Sin embargo, eso no significa que el presidente Andrés Manuel López Obrador haya reconsiderado su entrega al actual presidente de Estados Unidos.

No. simplemente alguien le hizo reparar en la oportunidad que representa la pandemia para considerar decisiones de relevancia global, aunque es muy probable también que no haya entendido plenamente de la importancia que tiene la señal envida porque es una postura de ese neoliberalismo que tanto dice repudiar, pero que le permitirá honrar compromisos adquiridos al inicio de su mandato y tratar de recuperar el prestigio mexicano en los organismos internacionales.

En un mensaje que prácticamente pasó desapercibido, la Secretaría de Hacienda acaba de informar que el gobierno mexicano favorece la propuesta de Argentina y la Unión Europea para diferir hasta 2021 la elección del dirigente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con lo que se cierra el paso para que Donald Trump coloque ahí a uno de sus “halcones” más leales que, además, rompería la regla no escrita que establece la presidencia para un latinoamericano y en el segundo cargo ejecutivo a alguien de nacionalidad estadounidense.

Las votaciones para renovar a la directiva del banco más importante del mundo se deben llevar a cabo entre el 12 y 13 de septiembre. Estatutariamente se prevé que sea de manera presencial, pero la pandemia abrió oportunidad ideal para evitar que este proceso forme parte de la campaña reelectoral de la Casa Blanca y que se modifique el objetivo del banco creado en 1959 para promover el desarrollo.

Para sustituir al colombiano Luis Alberto Moreno, quien renunció a la posibilidad de reelegirse al puesto que tiene desde 2005, se cuenta con tres candidaturas: la de la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, el argentino Gustavo Véliz, actual secretario de Asuntos Estratégicos y la del estadounidense Mauricio Claver-Carone, alto funcionario del banco, que antes también lo fue del FMI y un activo promotor de las políticas proteccionistas de Trump.

La postura mexicana es relevante porque si se logra diferir la elección para la asamblea de gobernadores del 17 al 21 de marzo de 2021 en Barranquilla, Colombia, se evitará que los financiamientos se asignen en función de las posturas políticas que pretende el presidente Trump con Claver-Carone, encaminadas a retirar la neutralidad relativa de los créditos y a cerrarle el paso de China como prestatario e inversionista entre los países miembros del BID.

Con la decisión de México es muy probable que no se alcance el 75 por ciento indispensable para validar en septiembre la intención de la Casa Blanca. Antes de la declaratoria de nuestro país, la Unión Europea, junto con Chile, Argentina y Costa Rica, que estratégicamente se ha mantenido expectante, habían reunido menos del 25 por ciento, pero la balanza tiende a modificarse positivamente.

Todas las decisiones del BID se llevan a cabo en proporción con la cuota de capital desembolsado que les imprime a los países miembros ser contrapeso en las decisiones financieras.

Para este caso, América Latina y del Caribe tienen el 50.01 por ciento de los votos y en ese grupo Argentina 11.3 por ciento, Brasil también 11.3 por ciento pero está aliado a Trump, les sigue México con 7.3 por ciento, Venezuela 5.7 por ciento, Chile 3.1 por ciento, Colombia 2.9 por ciento, Perú 1.44 por ciento y Uruguay 1.15 por ciento; Estados Unidos tiene el 30 por ciento de los votos y Canadá el 4 por ciento. Fuera de América, Japón tiene el 5 por ciento y Alemania, España, Francia e Italia el 1.9 por ciento, cada uno y China con 0.004 por ciento.

Recordemos que el BID está integrado por 26 países prestatarios de Iberoamérica a los que se sumaron Estados Unidos y Canadá, 3 países asiáticos (China, Corea y Japón) y 17 europeos. Cuba firmó el convenio constitutivo del banco, pero no lo ratificó por lo que no es miembro.

De cara a los efectos de la pandemia y por sus características, el BID puede asumir un papel esencial en la región para enfrentar la crisis socioeconómica y para promover el desarrollo sin condicionalidades adicionales como las que pretende el presidente Trump.

El gobierno de la Cuarta Transformación había comprometido su apoyo al representante de Argentina, pero había dudas de que se mantuviera la palabra, por lo que la decisión de aplazar la votación no solamente puede dejar fuera al “halcón” Claver-Carone sino que también se demarca de Donald Trump en su carrera por la reelección.

Aunque apenas la suerte fue echada, porque siempre queda la posibilidad de que el presidente López Obrador desdiga a su secretario de Hacienda, como acostumbra… y que nuevamente tuerza el rumbo de la historia.

@lusacevedop