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Aunque, popularmente, en los juegos de estrategia se dicta que la agresión puede ser una de las opciones para alcanzar el éxito, ¿qué sucede si una jugada pasiva es capaz de hacer la diferencia, y permite navegar en “aguas turbulentas” con múltiples contrincantes?
En el poker, el overlimp encaja en este concepto de manera perfecta (por ejemplo, esto se puede observar mientras se entrena en un software con el modo práctica). Y es una estrategia recomendada para manos con potenciales botes. Además, es una forma de mantener la iniciativa (algunos jugadores expertos lo usan para castigar a los limpers) y aprovechar la dinámica que acontece en la mesa de juego.
Primero que nada, hay que entender que antes del flop, algunos jugadores pueden igualar una apuesta con una ciega grande. Se trata de una táctica que suele ser usada por los principiantes que no desean invertir en muchas fichas para llenar el bote. Y a esto se le llama “limpear”.
Entonces, cuando se hace el overlimp, se está tomando una decisión consciente de entrar en una mano pagando la apuesta mínima después de que los demás participantes han hecho limps. Y el objetivo es cazar botes gigantes, a pesar de que se hagan apuestas mínimas.
Ahora bien, aplicar un overlimp puede ser rentable en situaciones donde dos o más jugadores invierten dinero en el bote y llegan al flop. Sin embargo, para ello hay que reservar esta táctica para un grupo específico de cartas, las cuales suelen funcionar de manera excepcional en esta clase de botes. Por ejemplo, las más comunes son estas:
Estas tres manos dependen de un alto potencial post-flop. Eso significa que se requiere ver las primeras tres cartas comunitarias de una forma barata. Algo que permite el overlimp.
Aplicar el overlimp no solo depende de hacer la apuesta mínima posible. Más bien, su rentabilidad tiene relación con otras condiciones específicas que ocurran en la mesa. Por ejemplo, es necesario hacer estas consideraciones:
Cuando se identifican estos escenarios, se tienen mayores posibilidades de compensar la táctica del overlimp. Por supuesto, esto es una habilidad que se pule con experiencia y el entendimiento de los conceptos más básicos.
Ahora bien, después de que se ha entrado en el bote aplicando el overlimp, es necesario ejecutar una jugada disciplinada para obtener la compensación. Aquí se puede aplicar una filosofía sencilla: o se conecta fuertemente con el flop, o se retira ante cualquier agresión.
La idea es identificar las manos y compararlas con el flop, y en caso de que no haya mejorado, se puede pasar o retirar de la mano, ya que se trataría de un conjunto de cartas vulnerables. En ese caso, solo se perdería la inversión mínima de una ciega grande.
Sin embargo, cuando la mano es buena y hay posibilidades de ver un proyecto de escalera o color, por ejemplo, se debe evitar la pasividad para empezar a construir el bote. En ese caso, no se debe abandonar, más bien es posible apostar o resubir para extraer valor de aquellas manos malas.
Básicamente, el overlimp va más allá de una demostración de debilidad, porque bien ejecutado, se convierte en una táctica inteligente. Por supuesto, se deben considerar las manos que surgen, el escenario, los perfiles de los jugadores y aplicar una estrategia post-flop correcta.