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OAXACA, Oax. 8 de octubre de 2025.- El arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, presidió la misa por el 11 aniversario de la coronación pontificia de la Virgen de Juquila, donde llamó a la feligresía a vivir con fe, reconciliación y agradecimiento.
En su homilía, destacó la profunda devoción que los peregrinos mantienen hacia la Virgen, “la Madre de Dios”, y el significado espiritual que Juquila representa como Santuario de gracia y misericordia.
Recordó que solo una vez al año la imagen de la Virgen es bajada de su trono para esta celebración, lo que da un carácter especial al 8 de octubre.

Miles de fieles provenientes de distintas comunidades asistieron a la Eucaristía para agradecer favores y pedir la intercesión de María. “Su presencia nos habla de amor, porque al venir hasta aquí, ustedes dicen sin palabras que aman a la Madre de Dios”, expresó.
El prelado explicó que María es el puente que lleva a los creyentes hacia Cristo, pues intercede ante Él por las necesidades de sus hijos. Aclaró que los milagros provienen de Dios, pero la Virgen alcanza bendiciones por su cercanía al Hijo: “Ella es una gran intercesora; muchos han recibido favores por su medio, y por eso decimos que es milagrosa”.
Durante su mensaje, exhortó a las familias a reconocer sus faltas y perdonarse mutuamente, recordando que el pecado inicia cuando se evade la responsabilidad personal. “Adán culpó a Eva y Eva culpó a la serpiente; así seguimos muchos, culpando en lugar de perdonar. El amor se demuestra perdonando”, dijo, e insistió en que la vida cristiana exige humildad y reconciliación constante.
Vázquez Villalobos también agradeció la fe de los peregrinos y dijo que las lágrimas derramadas ante la Virgen son expresión de amor y sanación. “María enjuga nuestras lágrimas y sus lágrimas sanan. Si tiene ganas de llorar, llore, porque de esas lágrimas brota el amor a María”, añadió al dirigirse a los asistentes que llenaron el atrio del santuario.
Pidió a los habitantes de Juquila recibir a los peregrinos con gratitud y no solo con interés económico, al reconocer que su llegada representa bendición para la comunidad. “Den gracias porque María los trae hasta aquí; no solo piensen en vender más, piensen en compartir su fe y su alegría”, expresó.
Al concluir, el arzobispo compartió una reflexión personal: recordó las palabras que sus padres le decían cuando partía al seminario —“no se te olvide ser un buen sacerdote”— y aseguró que esas enseñanzas lo acompañan ahora como obispo. “Mis padres no me vieron en este ministerio, pero desde donde estén, me recuerdan que debo ser un buen obispo para mis sacerdotes y mis fieles”, afirmó.
Concluyó pidiendo a los creyentes mantener viva la fe y disfrutar con alegría la fiesta de la Virgen de Juquila: “Dios hace maravillas aquí y María alcanza bendiciones. Que regresen a sus hogares con bien y con el corazón lleno de paz”.